En Sal e Brasa, la experiencia comienza en la barra, continúa con las espadas de carne que llegan a la mesa y termina con la elección de uno o varios postres. Este lugar ofrece un concepto de rodizio brasileño que combina carnes al estilo churrasco con una extensa selección de platillos preparados en sus propias cocinas.
La propuesta incluye una barra con más de 60 opciones, entre ensaladas, guarniciones, mariscos y cinco variedades de ceviche. También hay pulpo, camarones, ostiones y una selección de carnes que se sirven directamente en la mesa al estilo tradicional del rodizio.
El precio del buffet incluye la barra y el servicio de carnes, y Para Pedro Coto, propietario del restaurante, este concepto es un gran atractivo para los comensales, quienes pueden encontrar una oferta amplia en un mismo lugar y pagar una cantidad definida por la experiencia.


“Buscamos un lugar donde no nos sintamos robados, que vayas y que pagues por lo que se te sirve”, explica Pedro.
Una operación que comienza en la cocina
Mantener abierta una barra con tantos platos, es uno de los principales retos del restaurante, ya que mantenerla diariamante tiene un costo aproximado de 25 mil pesos, y se tiene que tener disponible, ya sea para dos comensales o 200.
Coto señala que el establecimiento trabaja con diferentes áreas: cocina caliente, cocina fría, churrasco y repostería. En esta última se preparan los postres, mientras que la panadería también forma parte de la producción interna.
Además destaca que Sal e Brasa tiene un carácter artesanal, ya que la mayoría de los alimentos que llegan a la mesa del comensal se elaboran en el propio restaurante. “Todo nuestro pan y nuestros platillos son 100% hechos aquí”, señala, aunque hay un par de pasteles que se adquieren a proveedores externos.
En el área de churrasco, los gauchos recorren el salón con las espadas para servir diferentes cortes directamente en los platos de los comensales. Es uno de los elementos que distinguen al rodizio y que convierte la comida en un servicio continuo, en lugar de una selección de platillos que llega completa desde el inicio.



De la sierra veracruzana a la gastronomía
Detrás del proyecto está la historia de Pedro, un empresario que comenzó a trabajar en la gastronomía cuando tenía apenas 12 años. Él nació en la Sierra del Sur de Veracruz, en el municipio de Santiago Tuxtla, en la comunidad rural de Arroyo Largo. La pobreza y escaces lo obligaron a dejar su comunidad y buscar su futuro en Estados Unidos, donde trabajo en diversos restaurantes con diferentes puestos. Trabajó en la cocina, limpió mesas y baños, fue mesero, garrotero y bartender. También estudió leyes, aunque no terminó la carrera, pero gastronomía, se convirtió en su profesión.
“Me metí a la gastronomía desde los 12 años, a picar lechugas y tomates”, recuerda.
A los 15 años, Pedro comenzó a trabajar para una cadena de rodizio brasileño, experiencia que marcó su trayectoria profesional. Participó en la apertura de diferentes unidades en Estados Unidos, y en 2015 decidió regresar a México y, años después, apostó por su propio proyecto.
Un concepto que comenzó en 2023
Sal e Braza, un concepto que comenzó en 2023
Sal e Brasa abrió sus puertas el 16 de septiembre de 2023 en Insurgentes Sur 744. Desde entonces, el concepto se ha extendido a otros puntos de la Ciudad de México.
Para Pedro, construir el restaurante significó cerrar un ciclo y comenzar una etapa profesional como empresario independiente. Su proyecto reúne los conocimientos que adquirió durante años dentro de los restaurantes de rodizio brasileño, pero con una propuesta propia.

“Soy un loco apasionado por la gastronomía”, dice Pedro.
A poco más de dos años de su apertura, el reto es mantener una operación que requiere producir diariamente una gran cantidad de alimentos, conservar completa la barra y sostener el servicio de carnes durante toda la jornada.
En entrevista nos explicó por qué eligió regresar a México para desarrollar el proyecto, y es que después de haber emigrado para buscarse un futuro, aquí encontró el espacio para concretar su mayor proyecto empresarial.
“Con mucho orgullo puedo decir que mi mayor éxito me lo ha dado México”, afirma.
En Sal e Brasa, esa trayectoria se traduce en una propuesta que combina buffet, churrasco y producción propia: una experiencia pensada para quien quiere probar diferentes preparaciones en una sola visita y para quien disfruta el ritual de recibir las carnes directamente desde las espadas.
