Mauro Colagreco, a 20 años de Mirazur

Por: Raquel del Castillo Fotos: cortesía Durante 45 días la Costa Brava tuvo un diálogo armonioso con la Costa Azul. Es así como dos universos gastronómicos se juntaron para celebrar los 20 años de Mirazur, el restaurante de Mauro Colagreco, quien invitó a Ferran Adrià a realizar una curaduría del menú de aniversario, en donde el catalán eligió platos del restaurante de sus diversas temporadas con una interpretación bulliliana. Del 1 de abril al 17 de mayo, la carta se ha tratado como si fuese una galería de arte, donde la teatralidad, la emocionalidad, la interacción y la creatividad se han servido con la cucharada grande dentro de una narrativa que, tiempo por tiempo, explica la historia de Mirazur y su evolución. Todo comienza con la icónica aceituna esferificada de Ferran acompañada de spray de dry martini. Enseguida, los comensales son dirigidos a la instalación creada por Mauro y Ferran, concebida como “la llave de lectura” del menú aniversario. Una mezcla entre museo, laboratorio creativo y prólogo conceptual del menú. De acuerdo con las conversaciones en redes y las notas periodísticas que se han publicado durante la celebración de Mauro y Mirazur, lo que maravilla al comensal son las secuencias vegetales, así como cítricas, así como el storytelling que recuerda a los restaurantes Enigma y Disfrutar (herencia de El Bulli y de Ferran). La historia de Mirazur está tejida en cinco actos: I FloresLa rosa de Laurent-PerrierCóctel sólido de genepiMerengue salado, caviar blanco de la casaRova La violeta efímera II Oda a la naturalezaEnsalada de espárragosCaviar de remolachaGuisantes, kiwi, vainillaTarta de alcachofa III JapónPoutine de caviarQuisquillas Shiokara y fósil de calamarNanakusa-no-sekkuRavioli de erizo de mar IV Mediterráneo Foie gras Pine chawanmushi Paloma, pepino de marCaviar de tuétanoEspaguetis de eucaliptoEspuma de chocolateCítricosSorbetera de concha de marNaranjo en florNube de yuzu V CelebraciónCaja de bombonesTarta de cumpleaños La conexión entre Mauro y ElBulliElegir ElBulli tiene un gran significado en la historia de Mauro, ya que desde que se mudó a Francia tras graduarse de la escuela de cocina en Argentina en 2001, buscó un espacio para ser practicante en la cocina de Ferran, pero no sucedió. “Años después fui invitado a un festival gastronómico en España para participar en un panel de discusión sobre innovación y creatividad junto a Davide Scabin y el propio Ferran, recuerda Mauro, quien visitó ElBulli en dos ocasiones, pero aún no se conocían. “Nuestra verdadera conexión comenzó mucho más tarde, cuando le escribí para compartir la idea de colaborar en el 20º aniversario de Mirazur. Ahí se abrió la puerta a un diálogo completamente nuevo”, cuenta Mauro, quien a partir de entonces comenzó a viajar a España con su equipo para preparar los menús de aniversario. “Fue una manera de reconectarnos con esa extraordinaria energía creativa y comprender más profundamente el legado que ha influido en toda una generación de chefs,incluyéndome”, comenta. Todavía hay más actividades para celebrar las dos décadas de Mirazur para otoño se tiene contemplada la publicación de un libro relatando la trayectoria del restaurante, jardines y creaciones culinarias, además de diferentes cenas con diferentes excolaboradores en honor a chefs, artesanos y colaboradores que han forjado la identidad de la casa en donde el espíritu de comunidad es importante. Lee la entrevista que realizamos a Mauro Colagreco durante el marco de este celebración en la revista impresa del mes de abril o dando click aquí:https://vatelmagazine.com/revistas-vatel-magazine Video https://www.tiktok.com/@raquelpastel83/video/7626470636994546965
Dónde comer este 10 de mayo en CDMX: Guía de restaurantes para celebrar a mamá

Celebrar el 10 de mayo en nuestro país implica compartir los alimentos entre madre e hijos, pero de una manera especial. Reunirse a comer no es casual para los mexicanos, porque la comida ha sido históricamente un punto de encuentro, pero es también una forma de reconocimiento, por lo cual cocinar, invitar o reservar en un restaurante se convierte en una celebración casi obligada en este día. El 10 de mayo es una de las fechas más significativas en México, y cabe recordar que esta celebración se estableció oficialmente en 1922, impulsada por el periodista Rafael Alducín desde el periódico Excélsior. Desde entonces, la fecha se volvió una tradición fija —a diferencia de otros países— y encontró en la mesa uno de sus espacios más constantes. Hoy, la oferta gastronómica permite a los comensales elegir entre una gran variedad de restaurantes: aquellos que, para esta fecha, apuestan por un menú especial; los que mantienen su carta y confían en una experiencia completa que integra servicio, ambiente y gastronomía; y también los espacios más informales, donde lo importante no es la ocasión, sino la compañía. Elegir dónde celebrar no tiene por qué ser complicado. Conviene pensar en lo básico: horarios, tipo de cocina, logística y, sobre todo, qué disfruta realmente la persona a la que se celebra, que en este caso es la madre de familia. Esta guía reúne diferentes opciones —de distintos estilos y presupuestos— para disfrutar de una gran experiencia. CANTINA LA RIBERA Ubicada en la colonia Cuauhtémoc, Cantina La Ribera celebra a mamá con buena comida, música en vivo y una excelente sobremesa. Su atmósfera conserva la esencia clásica de las cantinas de barrio con una selección de platillos ideales para compartir y disfrutar. Con entradas como el Guacamole con pork belly, las tostadas Apache o el tradicional Ceviche Acapulco. Platos fuertes como el Chamorro, el Molcajete de arrachera o los Camarones jumbo al ajillo, y para cerrar, nada mejor que un toque dulce con el tradicional ate con queso. La experiencia se complementa con una cuidada selección de destilados, cervezas y coctelería, mientras que la música de mariachi o trío crea el ambiente perfecto para brindar por mamá. La Cantina Ribera es una gran opción para celebrar este gran día con platillos tradicionales mexicanos Dirección: Av. Cuauhtémoc #140 Col. Doctores IG: CantinaLaRibera Esta guía reúne opciones diversas —de distintos estilos y presupuestos— para resolver esa decisión con claridad. Lugares donde la cocina sostiene la experiencia y permite que la conversación haga lo demás. Achiote, Cochinita Pibil En Achiote es un pequeño restaurante en la colonia Roma, ubicado en la calle de Guanajuato, que se ha ganado un lugar propio gracias al trabajo de los chefs Kiev Rueda y Marta Zepeda, quienes convierten la cochinita pibil en una experiencia que va más allá del antojo. Aquí, la tradición se sirve en formatos que invitan a compartir: tortitas, gorditas, tacos y tostadas que concentran el sabor especiado y jugoso de la cochinita; esta experiencia se completa con una carta de bebidas, donde el comensal encuentra cervezas y aguas frescas muy especiales. Achiote no es un restaurante de manteles largos, pero sí un lugar donde el detalle está en el sabor y en la honestidad del plato. Ideal para comensales que disfrutan de la cocina mexicana sin pretensiones y con identidad. Dirección: Guanajuato 53, Roma Norte IG: @achiote.cochinita.pibil Centro Castellano y Torre de Castilla Con más de seis décadas de historia, Centro Castellano —fundado en 1959 en el Centro Histórico— se ha consolidado como uno de los grandes referentes de la cocina española en México. Como parte del mismo grupo, Torre de Castilla, ubicado en Polanco, continúa con esta tradición. Bajo la dirección del chef Mauricio López, ambos espacios destacan por especialidades como la paella valenciana de mariscos, la fabada asturiana y el lechón asado al estilo Segovia, cocinado en horno de leña. La calidad de los ingredientes, muchos de ellos importados de Europa, y el respeto por la cocina tradicional definen su propuesta. Dirección: Centro Castellano Centro Histórico, República de Uruguay 16, Centro Histórico Dirección: Centro Castellano Polanco: Mariano Escobedo 700, Anzures. IG: @ccastellanomx Los Panchos Una excelente opción para celebrar a mamá. Los Panchos es un lugar tradicional que ofrece una gran variedad de platillos, como sus típicas carnitas o sus tacos de bistec, un menú para todos los gustos. Además, tras la reciente remodelación del lugar, los asistentes podrán disfrutar de distintos espacios, ya sea en la zona de bar, la terraza o el patio interior. También hay servicio de desayuno para quienes prefieren comenzar el festejo desde temprano. Se recomienda reservar a través de OpenTable, o bien visitarlos en El Palacio de Hierro (Polanco, Santa Fe, Perisur, Coyoacán, Satélite). Dirección: Tolstoi 9, Anzures Ig: @lospanchosrest Tolstoi 9, Anzures IG: @lospanchosrest Tori Tori Tori Tori es reconocido como uno de los mejores lugares de cocina nipona en México, y bajo el talento del chef Marcelo Hisaki, mantiene su compromiso con la frescura, calidad y técnica que caracterizan a la tradición japonesa. Su propuesta gira en torno a nigiris y sashimis elaborados con productos de alta calidad lo que lo convierte en una opción ideal para celebrar a las mamás amantes de la cocina japonesa. Para acompañar, el restaurante cuenta con una amplia selección de sakes, perfectos para brindar en cualquiera de sus sucursales: Polanco, Condesa, San Ángel, Satélite y Santa Fe. Dirección: Temistocles 61, Col. Polanco IG: @toritorimx Carmela&Sal En Lomas Virreyes se ubica Carmela & Sal, el restaurante de la chef Gaby Ruiz, quien ha construido una propuesta basada en los ingredientes de su tierra natal, Tabasco, reinterpretándolos con creatividad y técnica en cada plato, y muestra de ello son las tostadas de mentiras, la minilla o el chicharrón con pulpo, que reflejan ese enfoque contemporáneo que mantiene viva la memoria culinaria del sureste. Además, Carmela & Sal cuenta con menú degustación, especialidades de temporada y una cuidada selección de vinos y destilados. Gran opción para una celebración en familia. Dirección: Pedregal 24, Lomas Virreyes
Mesas de Campo 2026, cuando el producto de Morelos es el centro de la mesa

Tepoztlán, Morelos. — Por segunda ocasión se llevó a cabo Mesas de Campo, en un encuentro que reunió a productores, cocineras tradicionales y chefs de distintas regiones del país con el objetivo de trabajar a partir del producto local y destacar los sabores con Denominación de Origen del estado de Morelos. Mesas de Campo 2026 -organizado por Mariana Sotres y Valeria Cicero-, reunió a 220 comensales, 22 en cada una de las diez mesas gastronómicas de este evento. Cada mesa tuvo su propia cocina integrada por un chef invitado, un chef local y una cocinera tradicional, quienes diseñaron menús de cinco tiempos enfocados en ingredientes del campo morelense. Cada cocina tuvo que utilizar para su menú, productos locales, como la cecina, y otros con Denominación de Origen como el arroz y el mezcal del estado, además de insumos de temporada como flor de colorín -zompantle-, y huazontles, entre otros productos. En esta ocasión, los chefs invitados fueron: Benito Molina, Marta Zepeda, Allán Rodríguez, Jesús Pedraza, Josefina Santacruz, Juantxo Sánchez, Ana Martorell, Pedro Martín, Solange Muris y Jonatan Gómez Luna, que en conjunto con el talento local, dieron forma a una jornada gastronómica que puso en valor la cocina de origen y la diversidad del territorio. Detrás de los fogones, las cocineras tradicionales: Patricia Beltrán, Margarita Cárdenas, Graciela Gómez, Carmen Tello, Sofía Cruz, Maricarmen Rivera, Josefina Tadeo, Petra Rivera, Eva Rojas y Lourdes Aguilar, formaron equipo con los chefs invitados y los chefs locales: Natalia Córdoba, David Villanueva, Chris González, Mario Flores, Daniel Ruiz, Teely Cochard, Karina Rodríguez, Anel Hernández, Diego Tamayo y Marco Cruz. Valeria Cicero, empresaria restaurantera modélense, comenta que el formato de la comida fue abierto e inmersivo, y en esta ocasión, las cocinas se instalaron frente a cada mesa, lo que permitió a los asistentes observar la preparación de los platillos en tiempo real, y esta dinámica favoreció la interacción de los participantes, ya que los comensales se desplazaron entre las mesas para probar algunas de las otras propuestas culinarias, lo que generó un ambiente de intercambio entre los comidistas, además de que estos pudieron conocer y tener contacto con quienes producen y cocinan. En entrevista, Valeria añade que antes del servicio, se presentó una muestra de productores locales, donde también participaron artesanos, como los de los gabanes de Hueyapan, además de que se promovió el vino mexicano en el maridaje de la comida. Sobre el nacimiento de Mesas de Campo, Cicero explica que el proyecto surgió de una conversación sobre el potencial del campo morelense y la necesidad de dar mayor visibilidad a sus productos. La intención, dijo, es conectar de forma directa a productores con chefs y cocineras tradicionales, para fomentar tanto el conocimiento como la compra directa de insumos. “La primera edición se realizó el 30 de octubre, en el contexto de Día de Muertos, con productos de otoño y énfasis en la cosecha de maíz, y se hizo con nueve mesas. Esta segunda edición estuvo dedicada a los productos con Denominación de Origen, se sumó un décimo chef y se amplió la participación a diez mesas”, enfatiza Valeria. Aclara que esta idea tomó referencia de las Mesas Marinas que se realiza en Baja California, “una vez vino Benito Molina a hacer un ronqueo con nosotros y hablamos del rancho que tenemos, donde producimos; yo le hablé de la importancia del producto morelense, y él me contó que en Mesas Marinas promueven el producto del mar; pero aquí, la idea es resaltar el campo de Morelos, y lo que nosotros hacemos diferente es involucrar a los productores que también forman parte de, y buscamos a productores del vino mexicano para hacer maridajes, y tenemos a las cocineras tradicionales que son las que traen la identidad del estado a las mesas”, asegura. Cicero señala que el proyecto ha sido todo un éxito, porque a las pocas horas de abrir el boletaje de las mesas, algunas se agotaron en pocas horas, lo que confirmó el interés de la gente por este tipo de experiencias. Por ello, dice, llevarán a cabo este evento por lo menos una vez al año, integrando a distintos productores para mostrar la diversidad del campo de Morelos y fomentar el consumo de ingredientes de temporada. “El objetivo es que la gente conozca lo que se produce en el estado. Incluso muchos habitantes de Morelos no identifican sus propios productos”, comenta. En esta edición asistieron comensales locales, así como visitantes de la Ciudad de México y Puebla. Mesas de Campo 2026 reafirmó su apuesta por el producto, la colaboración y la cocina como espacio compartido. Más que un evento, es una plataforma que busca visibilizar el trabajo del campo y fortalecer los vínculos entre quienes lo sostienen y quienes lo llevan a la mesa. Fotos: Cortesía Mesas de Campo. Portada: Imagen de Nam Vo en Pixabay
Irapuato, de potencia agrícola a una industria dulce que conquista mercados internacionales gracias a la fresa

Texto: Carmen Sánchez Irapuato, Guanajuato, se mantiene como una de las zonas clave en la producción de fresa en el país, ya que además de ser parte de su identidad, también es un gran motor económico que impulsa la actividad agrícola y la exportación a diversos países. México ocupa el cuarto lugar mundial en producción de fresa, y dentro del país, Irapuato es uno de los principales productores, solo por debajo de Michoacán y Baja California. Una parte importante de su producción se destina al mercado internacional, especialmente a Estados Unidos. En Irapuato, el cultivo de la fresa data de 1852, cuando Nicolás Tejeda introdujo las primeras plantas en el entonces Barrio de Santa Julia; en sus inicios, se trataba de una producción limitada, pero con el tiempo el fruto comenzó a aprovecharse en diferentes preparaciones, lo que impulsó su cultivo a mayor escala. Actualmente, la fresa es también un elemento central en la vida social y cultural del municipio. Cada año se realiza el Festival de la Fresa, que reúne a productores, cocineros y visitantes, y donde se presentan diversas recetas y aplicaciones gastronómicas del fruto. En campo, la producción se sostiene en prácticas agrícolas controladas. Productores locales trabajan bajo estrictas medidas sanitarias que permiten garantizar la calidad del producto, sobre todo cuando se destina a exportación. Estas condiciones incluyen el control de plagas con métodos específicos y restricciones para quienes visitan los sembradíos, con el fin de evitar cualquier tipo de contaminación. El proceso de cultivo inicia con una flor blanca, de la que se desarrolla el fruto. En condiciones adecuadas, la fresa puede consumirse directamente después de ser cortada, además de su producción, la presencia de la fresa en Irapuato es visible en distintos aspectos de la ciudad, donde el fruto se ha convertido en un símbolo local. Y, en cuestión de valor nutricional, hay que tener presente que la fresa es una fuente importante de vitamina C y fibra dietética. La Cristalita de Irapuato, tradición y escala en la transformación de la fresa En la cadena productiva de la fresa en Irapuato, la transformación de este fruto ocupa uno de los primeros lugares, y ejemplo de ello es La Cristalita, una empresa fundada en 1965, la cual se ha consolidado como un referente local en la elaboración de productos derivados, como fresas cristalizadas, mermeladas, jarabes y conservas. Al frente del negocio está María Dolores Miranda, quien ha dado continuidad a una tradición que comenzó en la cocina familiar. El origen se remonta a cuando su madre aprovechaba el excedente de fresa de un negocio de comercialización para elaborar productos caseros. “Y la entregaba en empacadoras, como ustedes saben aquí hay varias que se dedican a eso. Entonces, mi madre, la fresa que le sobraba la preparaba en la cocina, hacía fresa cristalizada y mermelada. Yo estudiaba, en ese entonces, en la universidad, la carrera de alimentos”, comenta María Dolores. Añade que con el tiempo, el proyecto creció y se profesionalizó. La empresa amplió su conocimiento sobre el cultivo y las variedades de la fresa, lo que permitió mejorar sus procesos y responder a la demanda del mercado. Imagen de Carl Stridsberg en Pixabay “Ya con esta empresa (La Cristalita) estudiamos también sobre las plantas de fresa, variedades y cultivos, para estar al día en cuanto a la producción de productos de fresa. Y producimos los mismos productos con los que empezamos, pero ya a gran escala. Tenemos fresa cristalizada, mermelada, jarabe, fresa mermelada sin azúcar, las variedades de productos que ahora nos van pidiendo la clientela”. Además de su producción en Guanajuato, La Cristalita cuenta con una bodega en la Ciudad de México y distribución en otras regiones del país. María Dolores comenta que La Cristalita que la fresa cristalizada es de sus principales productos, fue pionero y es el que los representa en la ciudad, porque son los únicos que la hacen a nivel industrial. De ahí el nombre de la empresa. Destaca que la temporada de cosecha era antiguamente de octubre a junio. Cuando empezaban las lluvias, y se terminaba la producción. Ahora la temporada es más amplia, porque hay variedades nuevas, que resisten la lluvia. Pero la calidad de la fruta es mejor en la temporada de cosecha, de octubre a junio. Explica que la fresa cristalizada es un producto lento en producción, porque es deshidratado. Cada cuatro días se cocina, se deja reposar, para que se empaque bien la fruta con el azúcar, el jarabe, y luego se pone a secar. Dolores Miranda señala que, además de sus clientes habituales, el negocio recibe a visitantes que llegan a la región. En los últimos años, destaca la presencia de comunidad japonesa vinculada a la industria instalada en la zona, así como de migrantes que regresan temporalmente desde Estados Unidos. Con una base agrícola sólida y una industria de transformación que ha sabido adaptarse, Irapuato no solo produce fresa, la convierte en un producto con valor agregado que proporciona a los habitantes de esta ciudad, empleo, identidad y presencia en mercados internacionales.
Gastronomía de Guanajuato, una tradición que nace del cultivo

La cocina de Guanajuato tiene gran riqueza y tradición, que se entiende mejor cuando se degusta, cuando se recorren sus calles, sus pueblos, sus municipios, porque en cada lugar hay recetas con mucha historia, que además de territorio, tienen identidad. Aunque hay platos muy populares como las Enchiladas Mineras, las Guacamayas -originarias de León- y el Caldo de Oso, el estado también tiene lugares menos visibles, pero con gran presencia de cultivo y de cocinas que siguen vivas en cada fogón. Santa Cruz de Juventino Rosas En Santa Cruz de Juventino Rosas, una localidad de 80 mil habitantes colindante con San Miguel de Allende y Salamanca, la cocina cotidiana tiene un sello propio, y aunque este pueblo carece del título oficial de “Pueblo Mágico”, sostiene su identidad en las historias que la nutren y en su manera de cocinar, porque su Pozole, así como los tacos y el mole, son diferentes a otros puntos del estado, cambia el sazón y los ingredientes, y esa diferencia se hace visible en eventos como El Festival de las Delicias, donde las cocineras comparten platos nacidos de la tradición y del producto regional. Salamanca En Salamanca, comer nieve de pasta es una tradición, esta nieve toma su nombre de su consistencia con su proceso artesanal en el que literalmente “hay que mover el bote” para que logre ese cuerpo; la vainilla y la canela son sus principales ingredientes. Entre los lugares que ofrecen esta nieve está la Nevería Gaby, que data de 1917, cuya tradición ha sido respetada por ocho generaciones, y sin duda, es uno de los lugares que deben visitarse en este poblado. Valtierrilla En el municipio de Salamanca también está Valtierrilla, una comunidad de 20 mil habitantes, y más de mil 500 familias de esta región están conectadas con la economía del nopal, ya sea en la producción, en cultivo, en el desespinado o en su transformación en una variedad de productos, como las penquitas en escabeche. Aquí, los agricultores del llamado “diamante verde”, reconocen que el nopal es una planta que ha traído muchos beneficios a la entidad y cuentan que hace un siglo, en tiempos de cuaresma, la gente caminaba hacia el cerro de Culiacán que es cercano a Valtierrilla en los municipios de Cortazar, de Yuridia en Salvatierra, y de ahí traían este cactus que comenzaron a cultivar en los patios de sus casas y ahora hay cientos de hectáreas dedicadas al nopal y cada año se lleva cada año Expo Nopal, que ya lleva 20 ediciones. Esta feria convoca a cocineras tradicionales, quienes preparan el platillo emblemático de la comunidad que es la penca que rellenan de nopal, verdura y carne; además de la tortilla de nopal, la salsa de xoconostle y la nieve de corazón de penca, que es una de las variantes representativas de este poblado. Ese festival se lleva a cabo con diversas actividades , también ha desarrollado un producto turístico para que las personas puedan conocer de la mejor manera todo lo que produce la comunidad. Hablamos del circuito del nopal, tour que ganó en 2016 el premio nacional de turismo gastronómico. El primer premio que recibió el estado de Guanajuato en gastronomía. Cultivo “Desde hace 32 años nos dedicamos al cultivo y procesamiento del nopal de manera orgánica”, comenta Andrés Robles, productor de nopal de la empresa Cerro Verde, quien añade que “nuestro proceso empieza desde la conversión de la materia orgánica para utilizarla como abono fértil a la tierra. El nopal no requiere una nutrición exagerada por lo que solo necesita una tierra nutrida. Utilizamos la lombriz californiana para utilizar los desechos orgánicos, se utiliza estiércol de vaca y nopal, qué requiere la lombriz, materia orgánica y agua”. El productor indica que dicho procedimiento lo hacen durante seis meses, “la lombriz se come todo desde el estiércol hasta el nopal se puede incorporar cualquier elemento orgánico. Primero se hace un pre-composteo que es cubrir la materia orgánica con agua para que quede tierra fina sin olor. La tierra mientras más café tiene más nutrientes”. Explica que Cerro Verde tiene aproximadamente 25 hectáreas, y cada una da 50 toneladas, y el kilo de nopal con espinas oscila entre los 40 y los cinco pesos, dependiendo de la temporada. Museo de la cerveza Otro punto que debe incluirse en cualquier ruta de viaje por Irapuato es el Museo de la Cerveza -ubicado en el barrio de San Cayetano-. Este lugar cuenta con visitas guiadas para que el visitante conozca el origen y todo el contexto de esta bebida legendaria, cuyos elementos principales son la malta y la cebada, aunque también se procesa con otros cereales como sorgo y maíz. El lúpulo (Humulus lupulus) es la planta encargada de dar el sabor característico de la cerveza y también es un medio de conservación. La levadura se encarga de convertir los azucares fermentados en alcohol, y el agua realza las notas en el sabor, de todo ello se informa en el recorrido del museo, donde también se ofrece una degustación de distintas etiquetas, como la de la marca Genaro Roque, anfitriona del lugar. Este museo cuenta con varias salas interactivas, una de ellas incluye un laboratorio piloto de producción de cerveza para que la gente conozca como se fabrica esta bebida.También están las recetas que se hicieron de las cervezas en las distintas civilizaciones y cómo fue su llegada a este continente. Pueblo Nuevo En Guanajuato también se encuentra el municipio de Pueblo Nuevo, una localidad de aproximadamente de 3 mil 562 habitantes -según su censo de 2020-. Como en la mayoría de los poblados, su trazo urbano incluye una plaza central y destaca la arquitectura novohispana en sus iglesias, rasgos que definen su vida comunitaria. Aunque el municipio no cuenta con platillos típicos propios, su oferta culinaria se basa en la cocina tradicional mexicana, presente tanto en los hogares como en los establecimientos locales. Entre los sitios más concurridos destaca un local especializado en birria de chivo, preparada con los ingredientes tradicionales y servida
México consolida su liderazgo en la coctelería con 11 bares en la lista de North America’s 50 Best Bars 2026

La escena de bares en México brilla a nivel internacional al colocar once establecimientos en la edición 2026 de North America’s 50 Best Bars, con lo que confirma su crecimiento sostenido en la coctelería contemporánea, y el protagonismo recae, en buena medida, en la Ciudad de México, que se consolida como uno de los puntos más creativos de la coctelería en el continente. La representación nacional queda liderada por Bar Mauro (No.2) al posicionarse como el mejor bar de México y el segundo de toda Norteamérica, un reconocimiento que subraya su propuesta de hospitalidad y precisión técnica. Muy de cerca aparece Tlecān (No.5), cuya lectura contemporánea de los destilados mexicanos lo ha convertido en uno de los proyectos más observados a nivel internacional. La Ciudad de México también suma nombres clave que han contribuido a redefinir la escena, con lugares como Handshake Speakeasy (No.12) —galardonado con el Rémy Martin Legend of the List Award—, Form + Matter (No.13), Licorería Limantour (No.20), Kaito del Valle (No.25) y Baltra Bar (No.48). En conjunto, estos espacios revelan una diversidad de enfoques que van desde la sofisticación técnica hasta la reinterpretación de tradiciones, siempre con la hospitalidad como eje rector. En esta lista, Guadalajara se posiciona como una de las ciudades emergentes más relevantes, con El Gallo Altanero (No.10) —que además obtuvo el Altos Bartenders’ Bartender Award para Freddy Andreasson— y Mecenas (No.18), dos propuestas que reflejan una escena en plena maduración. En San Miguel de Allende, Bekeb (No.24) reafirma el potencial de los destinos turísticos para desarrollar conceptos de alta coctelería con identidad local, mientras que Selva (No.43), en Oaxaca, destaca por su narrativa vinculada al territorio y la biodiversidad, integrando ingredientes y discursos que dialogan con su entorno. A nivel regional, el primer lugar fue otorgado a Sip & Guzzle (No.1), en Nueva York, un bar que se ha consolidado como referente por su enfoque preciso y creativo en la ejecución de cócteles y su propuesta contemporánea de hospitalidad. Junto a él, destacan nombres como Bar Snack (No.3) y Schmuck (No.4) —también en Nueva York—, así como Jewel of the South (No.6) en Nueva Orleans y The Keefer Bar (No.7) en Vancouver, lo que evidencia la diversidad y competitividad de la escena en toda Norteamérica. En este contexto, la presencia mexicana no solo resalta por su número, sino por su capacidad de posicionarse entre los primeros lugares frente a algunas de las barras más influyentes del continente. La presencia mexicana en esta edición no solo es cuantitativa, sino profundamente cualitativa. Los bares del país comparten una visión que combina producto local, investigación, técnica y narrativa cultural, elementos que hoy definen a las mejores barras del mundo. En un contexto donde ciudades como Nueva York siguen dominando la lista, México se posiciona como un contrapeso creativo que aporta identidad, riesgo y una interpretación contemporánea de sus tradiciones.
Tradición, itacates y sabores del Valle del Mezquital en la 45 Muestra Gastronómica de Santiago de Anaya

Durante tres días, la plaza central del municipio de Santiago de Anaya, Hidalgo, se convirtió en un gran escenario culinario con la 45 edición de la Muestra Gastronómica de Santiago de Anaya, una celebración que reúne los sabores tradicionales del Valle del Mezquital y que destaca por su sentido comunitario y su gran vínculo con la cocina de identidad. Cocineras y cocineros provenientes de distintos puntos de la región llegaron desde temprano con sus platillos preparados con productos locales, dispuestos a presentarlos ante el jurado, aunque más que una competencia, esta muestra siempre ha sido un espacio donde se preservan técnicas, ingredientes y saberes que forman parte de un patrimonio culinario que causa orgullo a sus participantes. En la reciente edición del festival hubo más de dos mil 500 cocineras y cocineros a lo largo de las tres jornadas. Cada uno llevó sus guisos o bebidas elaborados con anticipación para conquistar los exigentes paladares del jurado. Una tradición que nació bajo la sombra de un mezquite De acuerdo con información del sitio oficial del municipio, el origen de esta celebración se remonta al 5 de abril de 1980, cuando durante una faena de limpieza en el Centro de Desarrollo Municipal, los participantes se reunieron al terminar la jornada bajo la sombra de un mezquite. Ahí, cada quien sacó su “itacate” para compartir sus alimentos y, entre los distintos guisos, sabores y las servilletas coloridas que cubrían los alimentos, hubo quien -Don Carmelo Ángeles- propuso organizar un concurso para saber quién cocinaba mejor. Así nació el primer concurso gastronómico, con la participación de 12 personas. En aquella ocasión, el primer lugar fue para un caldo de escamoles, el segundo para tortas de gualumbo empanizadas con huevo de rancho y el tercero para conejo en mole de olla. Aquella iniciativa comunitaria se transformó con los años en uno de los encuentros gastronómicos más singulares de México. Los ganadores de la edición 45 En esta 45 edición, el segundo día del festival reunió a más de mil 400 cocineras y cocineros, quienes llegaron desde temprana hora con sus itacates que colocaron cuidadosamente sobre las mesas colocadas en la plaza. Los ganadores de esta jornada fueron: Primer lugar: Carlos Pérez León, con pastel de flor de garambullo. Segundo lugar: Susana Martín Cruz, con pastel de maíz criollo con mermelada de garambullo. Tercer lugar: Xóchitl Galindo Jiménez, con galleta de harina de maíz rellena de dulce de xoconostle e higo. El primer día del encuentro estuvo dedicado a los participantes menores de edad, quienes sorprendieron con su talento culinario y demostraron que la tradición gastronómica continúa transmitiéndose a las nuevas generaciones; el segundo día fue para los cocineros y las cocineras tradicionales, y el tercer día, el protagonista fue una de las bebidas más emblemáticas de la región: el pulque. En esta categoría, los ganadores fueron: Primer lugar: Laura Guadalupe Camargo Aguilar, con pulque curado de capulín con gualumbos. Segundo lugar: Rubén Ortiz Santander, con pulque curado de elote y miel de abeja. Tercer lugar: David Callejas Lázaro, con pulque natural. Historias que se cocinan Entre los cientos de cocineras y cocineros que participaron este año destacó la presencia de María Mónica, de la comunidad de Puerto Cadera, quien llevó uno de los platillos más representativos de la huasteca: el zacahuil. Registrada como la participante número 489, María Mónica comenzó a preparar su platillo tres días antes del festival, siguiendo un proceso que combina paciencia, trabajo comunitario y conocimiento ancestral. “Traje el zacahuil. Lo comencé a preparar desde tres días antes. El primer día tuve que buscar la leña, escarbar el hoyo del horno, conseguir una buena penca y buscar las varitas de kiote para armarlo”, cuenta. “Ayer como a las diez de la mañana saqué mi nixtamal, lo lavé y lo molí. Después lavé chile guajillo y chile poblano, los molí y los puse a hervir en dos cacerolas diferentes para sazonarlos”, explica. Mientras las salsas se preparan, también se integran los ingredientes que distinguen su receta: flores de garambullo, escamoles y carne de cerdo. Una vez que está todo listo, mezcló las salsas con la masa y comenzó con el armado del enorme tamal. En esta labor participa también su esposo, quien la ayuda a preparar el horno de tierra. “Él buscó las pencas, las lavamos y armó el molde con varas de kiote. En el centro puse una capa de flores de garambullo, chile poblano, los escamoles y un poco de carne de puerco”, relata. El zacahuil —que puede pesar cerca de veinte kilos— se envuelve en pencas y se entierra en el horno. “Ayer a las cuatro y media de la tarde lo enterramos y hoy a las seis y media de la mañana lo sacamos del horno. Mi esposo me vino a dejar porque está un poco pesado”, dice con una sonrisa. Para María Mónica, este platillo es más que una preparación culinaria, es una herencia familiar. “Esta receta la aprendí de mis abuelitos. Yo crecí con ellos y llevo como quince años participando en el festival”, explica. En su comunidad, el zacahuil se prepara en momentos especiales, “en la casa lo preparo en Todos Santos y a veces en Año Nuevo; nos reunimos toda la familia”. En este festival, cada participante presenta los sabores que definen su identidad culinaria, y el espíritu competitivo queda en segundo plano, porque para ellos, como para María Mónica, lo esencial es la continuidad de la tradición. “A todas mis compañeras que vienen a participar les deseo lo mejor, que gane el mejor. Aquí lo más importante es que no se pierda la tradición y que los hijos y las hijas aprendan a hacerlo, para que a su vez lo enseñen a sus descendientes”, afirma. Este año, explica, decidió llevar zacahuil porque la disponibilidad de ingredientes silvestres fue menor, “la fauna se atrasó mucho y no teníamos qué traer, así que dije voy a llevar el zacahuil”. Un festival donde la tradición sigue viva A más de cuatro décadas de su origen, la
La Cuaresma en la mesa, su origen gastronómico y los productos emblemáticos alrededor del mundo

Cada año, durante cuarenta días, la Cuaresma marca un cambio en la mesa para muchas culturas de tradición cristiana. Más allá de su sentido religioso -un periodo de preparación espiritual previo a la Pascua-, este tiempo también ha moldeado prácticas culinarias que hoy forman parte del patrimonio gastronómico de muchos países. El origen gastronómico de la Cuaresma se remonta a las costumbres de ayuno y abstinencia de la Iglesia desde los primeros siglos del cristianismo. Durante este periodo se limitaba el consumo de carne roja, considerada un alimento asociado a la celebración y a la abundancia, y en su lugar, se permitían ingredientes más sencillos, como pescados, verduras, legumbres, granos y preparaciones austeras. Con el paso del tiempo, estas restricciones dieron lugar a tradiciones culinarias específicas que transformaron la necesidad en creatividad. Así, el pescado se convirtió así en el protagonista de la cocina cuaresmal. En Europa, por ejemplo, el bacalao se convirtió en un gran alimento para los platos de temporada debido a su facilidad para conservarse mediante salazón, y en países como España, Portugal e Italia es una rica tradición culinaria. En España es célebre el bacalao al pil pil o el potaje de vigilia, una preparación con garbanzos, espinacas y bacalao que se consume especialmente durante la Semana Santa. En Portugal, el bacalhau -bacalao- se prepara de múltiples formas y se ha convertido en uno de los símbolos gastronómicos nacionales. Mientras que en Italia aparecen recetas como el baccalà mantecato -el plato tradicional veneciano elaborado con bacalao salado- o el baccalà alla vicentina, platos que reflejan la profunda relación entre la tradición religiosa y la cocina regional. Imagen de Ion68 en Pixabay En América Latina, la Cuaresma también tiene una huella culinaria de gran significado. En México, la cocina de vigilia es rica y diversa, con platos tradicionales como los romeritos con mole y tortitas de camarón seco, las tortitas de papa, el pescado a la veracruzana y las empanadas de mariscos son parte de las mesas familiares y de los menús de temporada en restaurantes. En países andinos como Perú, la influencia del mar también define muchas de las preparaciones cuaresmales. Pescados y mariscos se transforman en sopas, guisos y ceviches que reflejan la riqueza del litoral. En Brasil, por su parte, el bacalao vuelve a aparecer como ingrediente central, heredado de la tradición portuguesa, acompañado de preparaciones con coco, arroz y vegetales. En otras regiones del mundo, los ingredientes varían según la geografía, pero el principio culinario se mantiene: sustituir la carne por alimentos del mar o de origen vegetal. En Europa del Este, por ejemplo, son comunes las sopas de verduras, los panes sencillos y las preparaciones con granos y setas. En Grecia, la tradición ortodoxa incorpora aceitunas, legumbres, mariscos y aceite de oliva en platos sobrios pero profundamente ligados a la identidad mediterránea. Con el paso de los siglos, lo que comenzó como una práctica de austeridad se ha transformado en una temporada gastronómica con muchos sabores e ingredientes, en la que restaurantes, mercados y cocinas recuperan recetas de la familia. De esta manera, la Cuaresma no solo representa un tiempo de reflexión religiosa, sino también un momento en el que la cocina revela cómo las restricciones pueden convertirse en tradición, memoria y creatividad culinaria alrededor del mundo.
Sabores de Cuaresma en CDMX, restaurantes para disfrutar la temporada con pescados y mariscos

La Cuaresma transforma las mesas de la Ciudad de México con una amplia variedad de platillos que ya forman parte de nuestra tradición, de nuestra memoria, y que también son una muestra de creatividad culinaria; durante estos días, un gran número de restaurantes ofrecen menús con platos especiales con pescados y mariscos como protagonistas. Ya sea para quienes han decidido disfrutar de la calma que esta ciudad ofrece en este periodo vacacional, o para los visitantes que llegan de otros destinos, la oferta gastronómica capitalina tiene diversas opciones de cocina de Cuaresma con propuestas tradicionales, contemporáneas y de autor. Trés en las Lomas: un viaje al Mediterráneo Dirección: Monte Athos 395, Lomas de Chapultepec, Trés en las Lomas ofrece una experiencia que transporta directamente al Mediterráneo.Su espectacular terraza es el escenario ideal para disfrutar platillos como los calamares rebozados, sardinas frescas o los ostiones frescos, en un ambiente sofisticado y relajado. Marea: cocina de mar con conciencia Dirección: Sinaloa 248, Col. Roma. Marea, de la chef Lula Martin del Campo, es una parada obligada de la temporada, porque aquí el producto de mar es una propuesta fresca y contemporánea. Además, Lula, como embajadora de Pesca con Futuro, impulsa un movimiento que promueve el consumo responsable de pescados y mariscos, apoyando prácticas sostenibles. Entre los imperdibles destacan los cuellos de kampachi, el ceviche negro y otras creaciones que celebran el mar con técnica y respeto. Ennea: esencia mediterránea con alma griega Dirección: Monte Líbano 915, Lomas de Chapultepec. Bajo la dirección del chef Axel Vazquez, Ennea propone una cocina mediterránea con marcada inspiración griega. Este restaurante destaca por su atmósfera elegante y su menú fresco, donde sobresalen los calamares a la brasa, el capellini con almejas y el ceviche mediterráneo. Fuego: terraza, brasas y grandes momentos Dirección: Colima 55, Col. Roma. Este restaurante, del chef Gonzalo Muñoz, destaca por su terraza privada y su ambiente perfecto para compartir con amigos, familia o una cita. Su cocina a las brasas ofrece opciones como el pescado almendrado, el aguachile amarillo de camarón y los camarones fuego, ideales para disfrutar las tardes y noches de la temporada. Sal e Brasa Del Valle Dirección: Insurgentes 744, Col. Del Valle Restaurante estilo brasileño con todo lo que la churresquería ofrece, pero con la peculiaridad de brindar un amplio buffet de ensaladas y mariscos frescos y a la parrilla para esta temporada. Grupo Castellano Dirección: Centro Castellano Centro Histórico, República de Uruguay 16-y 18, Col. Centro. Centro Castellano Camino Real, Mariano Escobedo 700, Col. Anzures. Torre de Castilla. Esopo 31, Col. Polanco. Vega, Revolución 1465, Col. Campestre. Como cada año, en temporada de cuaresma, Grupo Castellano lanza su tradicional menú de “Marisqueando 2026”, que se distingue por su calidad, esta vez, la chef Lula Martín del Campo es la invitada de este clásico festival, que ofrece, en todos sus restaurantes, platos como Tostada de pulpo enamorado, Sopes de camarones al ajillo, Tacos de jaiba suave, Pesca del día crispy en recado negro.
Monte Xanic reúne a “Mujeres Excepcionales”, un encuentro sobre vino y cultura

Monte Xanic organizó por primera vez “Mujeres Excepcionales: relatos que hacen historia”, un encuentro que reunió a artistas, comunicadoras y sommeliers para reconocer su aporte a la cultura contemporánea y al desarrollo de la industria del vino en México. Monte Xanic realizó por primera vez el encuentro “Mujeres Excepcionales: relatos que hacen historia”, una iniciativa que nació con el objetivo de reconocer a aquellas mujeres que han contribuido al desarrollo cultural y creativo del país en diferentes ámbitos, como el vinícola, el artístico, el de la comunicación, el cinematográfico, el literario y el del diseño. La reunión se llevó a cabo en la terraza del restaurante Carolo, la cual estuvo encabezada por Aletia Salas, directora de Comunicación y Mercadotecnia de Monte Xanic, quien se encargó de dar la bienvenida a todas las asistentes, y explicó que el proyecto surge de una idea central de la casa vinícola: lo excepcional se construye día a día y forma parte de una manera de trabajar y de vivir. Destacó el trabajo de diversas creadoras y profesionales cuya trayectoria ha tenido impacto en sus respectivas disciplinas, y mencionó a la fotógrafa Yvonne Venegas, reconocida por documentar aspectos de la identidad contemporánea mexicana; a la escritora Alma Delia Murillo, autora de novelas y ensayos sobre memoria e identidad; y a la artista visual Mónica Loya, cuya obra explora la relación entre materia y narrativa visual. Durante el encuentro también se reconoció la presencia de Alejandra Márquez Abella, directora de cine con proyección internacional por películas como Las niñas bien y El norte sobre el vacío; Concepción Orvañanos, diseñadora textil que trabaja con técnicas tradicionales mexicanas desde una perspectiva actual; y Andrea Castro, comunicadora y socia de Zimat Consultores, vinculada a temas de reputación institucional, responsabilidad social y manejo de crisis. En México, la cultura del vino ha crecido de forma constante en las últimas décadas, no sólo en producción y consumo, sino también en el número de profesionales dedicados a su difusión y estudio. En ese proceso, la participación femenina ha adquirido mayor visibilidad, y sommeliers, comunicadoras y enólogas han contribuido a ampliar el conocimiento del vino entre nuevas audiencias. Una cata guiada por sommeliers mexicanas La actividad central de esta celebración fue una degustación de seis etiquetas de Monte Xanic: MX Chenin Colombard, MX Sauvignon Blanc Viña Kristel, MX Chardonnay, O.N Chardonnay, MX Rosé y Gran Ricardo Sauvignon Blanc Reserva. La cata fue dirigida por seis sommeliers mexicanas que compartieron su experiencia en el mundo del vino. La primera intervención correspondió a Joanna Vallejo, presidenta y fundadora de la Asociación de Mujeres en el Vino, quien presentó el MX Chenin Colombard y habló sobre la importancia de acercar el vino a nuevas generaciones. Le siguió Blanca Bretón, sommelier certificada por la Asociación de Sommeliers Mexicanos y una de las voces más reconocidas del vino en América Latina, encargada de introducir el MX Sauvignon Blanc Viña Kristel. La tercera participación estuvo a cargo de Laura Santander, especialista sensorial conocida como “La Nariz de México” y certificada por The Court of Master Sommeliers, quien guió la degustación del MX Chardonnay. Posteriormente intervino Arisbeth Araujo, periodista gastronómica y sommelier con más de 18 años de trayectoria, reconocida como Sommelier del Año 2024 por la Guía México Gastronómico, quien presentó el O.N Chardonnay. La quinta etiqueta fue MX Rosé, comentada por Romina Argüelles, cofundadora de Plonk Wine Bar y distinguida como Sommelier del Año 2025 por Michelin México. El cierre de la degustación estuvo a cargo de Sandra Fernández, sommelier con más de dos décadas de experiencia y una de las profesionales con mayor número de certificaciones internacionales en el país. Fernández presentó Gran Ricardo Sauvignon Blanc Reserva y destacó la importancia de la colaboración entre profesionales y productores para el desarrollo del vino mexicano. Un espacio de reconocimiento Además de la cata, el encuentro funcionó como un espacio para compartir experiencias sobre liderazgo, creación y trayectoria profesional. La iniciativa de Monte Xanic busca visibilizar el trabajo de mujeres que han contribuido a transformar sus áreas de trabajo y ampliar la conversación cultural en México. Con esta primera edición de “Mujeres Excepcionales: relatos que hacen historia”, la bodega abrió una plataforma de reconocimiento que pone atención en las historias personales detrás de proyectos que hoy forman parte del panorama cultural y del crecimiento de la cultura del vino en el país.