Algunos restaurantes del Centro de la Ciudad de México sufren las consecuencias del plantón que mantiene la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación) desde hace algunas semanas en las calles aledañas al Zócalo capitalino, y negocios como Limosneros enfrentan el impacto del caos que se vive en esta zona, como cancelaciones masivas, caída en la afluencia y la necesidad de generar alternativas para sostener su operación sin recortar personal.
El prolongado plantón de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en el Centro Histórico de la Ciudad de México continúa generando afectaciones a restaurantes, comercios y negocios de la zona enfrentan una caída drástica en la afluencia de visitantes, lo que pone en riesgo la operación de establecimientos que dependen directamente del flujo de comensales.
Un ejemplo de ellos es el restaurante Limosneros, ubicado en la calle Allende, el cual ha visto disminuir su clientela en aproximadamente un 80% desde el inicio de las movilizaciones de los maestros.
“Todo lo que ocurre en el Centro y calles aledañas nos perjudica, porque no estamos dentro de un hotel o en un lugar donde tengamos afluencia natural de gente, nuestros clientes vienen a comer aquí”, explica el chef Atzin Santos, quien asegura que han sido tres semanas de esta situación, y no saben cuando podría terminar.
“Para el restaurante son pérdidas importantes y no queremos ni reducir nómina ni despedir a nadie. Es un compromiso que tenemos. En Limosneros somos una familia y tenemos que seguir luchando y buscando opciones para que esto fluya”, comenta.


Reservaciones canceladas
La afectación por este plantón está impactando directamente las reservaciones, incluso en una temporada que prometía ser particularmente favorable para el restaurante, como es el Mundial de Fútbol, “hemos tenido muchas cancelaciones. Teníamos muchos días llenos, pero se cayeron todas las reservaciones. Lo que tenía que ser una temporada fuerte ya no lo será”, comenta el chef Atzin.
A pesar de contar con políticas de garantía para las reservas, el chef asegura que han optado por no penalizar a los clientes,
“No podemos cobrarles por las cancelaciones porque entendemos que si cancelan es por este problema. Sería un abuso de nuestra parte hacerlo. Tenemos que buscar opciones para seguir luchando. Aunque seguimos teniendo comensales, ese 80% que hemos perdido para nosotros es muchísimo”, enfatizó.
Planea llevar la experiencia Limosneros a Polanco
Frente a la incertidumbre sobre cuándo se resolverá dicho conflicto, el equipo de Limosneros no se ha quedado con las manos cruzadas y decidió actuar, y la estrategia es abrir, de manera temporal, Limosneros en Polanco, una de las zonas con mayor actividad restaurantera de la ciudad.
“Estamos preparando un lugar en Masaryk, en un segundo piso, como un speakeasy, donde creemos que podemos mover la experiencia de Limosneros. Todo estará hecho en Limosneros y solamente se servirá allá”, explica.
El espacio tendrá un formato íntimo y exclusivo, diseñado para mantener la esencia del restaurante, dice Atzin, “tendremos una mesa tipo chef’s table para ocho o nueve personas y otra para seis. Serán tres servicios al día, uno a la una y media de la tarde, otro a las seis y el último a las ocho y media de la noche. Necesitamos esa rotación para seguir manteniendo las nóminas”.
Esta propuesta conservará todos los elementos que han convertido a Limosneros en uno de los referentes de la gastronomía mexicana contemporánea.
“Va a ser el mismo menú de Limosneros, la misma experiencia, con maridaje, con todo el origen y la estructura de cómo servimos en el restaurante. Es algo muy bonito porque podremos seguir exponiendo nuestra cocina y permitir que la gente la disfrute de una mejor manera, sin el caos que hoy se vive en el Centro”.

Defender el empleo y la continuidad del proyecto
Más allá de una estrategia comercial, la apertura temporal en Polanco representa un esfuerzo por proteger las fuentes de trabajo de las familias que dependen del restaurante.
“Sabemos que esto es temporal. Cada quien está luchando sus propias batallas y nosotros tenemos que luchar la nuestra y la de las muchas familias que dependen de Limosneros. Aunque creo que no tendríamos por qué estar viviendo esta situación, hay que afrontarla y seguir adelante”, puntualiza el chef, quien confía en mantener viva la filosofía del proyecto gastronómico mientras se supera la contingencia.
“Lo único que nos queda es seguir compartiendo nuestra experiencia, nuestra gastronomía, nuestra filosofía y nuestra visión de la cocina mexicana. Facilitar que la gente llegue a nosotros será un placer”, comenta.
Limosneros seguirá abierto en el Centro Histórico
A pesar de la nueva sede temporal, el restaurante del Centro no cerrará, continuará operando de manera habitual para quienes decidan visitar el Centro Histórico.
“Limosneros seguirá abierto de manera paralela, recibiendo a todos los comensales que gusten venir y que quieran seguir apoyándonos y disfrutar una experiencia inolvidable”, afirma el chef, y considera que la presencia en Polanco podrá acercar la propuesta gastronómica a los comensales de Polanco que normalmente no visita con frecuencia el Centro Histórico.
“Tenemos muchos clientes de Polanco que vienen al Centro, pero no tan seguido. Entonces también puede ser una buena alternativa para estar más cerca de ellos”, señala el chef con optimismo.
