La temporada de cerezas frescas está por concluir. Aunque todavía pueden encontrarse en mercados y supermercados, con la llegada de agosto dejarán de estar disponibles hasta el próximo verano.
Si quieres seguir disfrutando de las cerezas durante los próximos meses, es momento de congelarlas y listo, pero debes hacerlo de forma adecuada para que después las puedas utilizar en licuados, postres, ensaladas, salsas o como un snack.

Cómo congelar cerezas paso a paso
Antes de guardarlas, revisa cada pieza y retira las que tengan golpes, grietas o exceso de humedad, y las que estén en buen estado deben mantenerse refrigeradas en un recipiente amplio, colocando papel absorbente entre las capas para reducir la humedad.
Para congelarlas:
Lava las cerezas y sécalas completamente.
Retira el hueso.
Colócalas en una sola capa sobre una charola o tapete de silicón, dejando espacio entre cada pieza.
Cuando estén completamente congeladas, pásalas a bolsas herméticas o recipientes y marca la fecha de almacenamiento.
Congelarlas primero por separado evita que se peguen entre sí y permite sacar únicamente la cantidad que se necesite.
Cómo consumirlas después
Al sacarlas del congelador, lo recomendable es dejarlas reposar unos minutos antes de comerlas. Cuando están parcialmente descongeladas conservan una textura agradable y un sabor dulce, además de ser una buena opción para preparar bebidas, postres o combinar con chocolate oscuro.
Las cerezas que llegan a México desde los estados de Washington, Oregón, Idaho, Utah y Montana pueden conservarse durante varios meses si se almacenan correctamente, lo que permite seguir disfrutando su sabor.

