Pug Seal Quetzalcóatl, el hotel boutique de Polanco con Llave Michelin, ideal para una escapada de fin de semana

Araceli Calva

Araceli Calva

Writer & Blogger

Más allá del hospedaje, el hotel ubicado en la calle de Allan Poe ofrece comodidad, calma y espacios pensados para disfrutar sin prisas y con todo incluido.

Cuando uno se hospeda en un hotel, lo que espera es la mejor atención, cuidado en los detalles y comodidad, y cuando se hospeda con niños, busca que los pequeños también se diviertan y la pasen bien, y en ambos sentidos, el Pug Seal Quetzalcoatl cumplió, porque hizo que un fin de semana común fuera algo muy especial para mi nieta y para mí, que nos regalamos una noche de pijamada, en la que vimos películas, reímos y nos divertimos.

Nuestra aventura en Polanco comenzó la tarde del sábado. Desde que llegamos, la pequeña Regina -de siete años- quedó fascinada ¡y cómo no!, si desde la entrada a esta antigua casona de Allan Poe #90 conquista a primera vista por su estilo arquitectónico, en cuya entrada resaltan dos placas, la de Tesoros de México, y la Llave Michelin.

A la entrada de la casa capta nuestra atención la escalera monumental -la cual conduce a las habitaciones del primer piso-, y en el descanso se puede leer el texto que da sentido al concepto de la casa: “Pug Seal Quetzalcóatl es una casa que respira el mito. Inspirada en la serpiente emplumada, esta residencia rinde homenaje a una de las deidades más complejas de Mesoamérica. Quetzalcóatl —lo terrestre y lo celestial— encarna la unión entre materia y espíritu, el conocimiento que se humaniza y la energía creadora que ordena el mundo. Dentro de este espacio, esta presencia se manifiesta a través del arte, la arquitectura y la hospitalidad.”

Nuestra habitación era la primera del pasillo. Desde ahí se apreciaba la planta baja y la mesa central donde, durante todo el día, hay snacks de cortesía; por la noche, galletas y bocados para merendar, y por la mañana fruta, cereales y yogurt para empezar el día.


Nuestra habitación designada le encantó a mi pequeña invitada, sobre todo porque el rosa es su color favorito y parecía una coincidencia hecha a su medida: la pared principal tapizada con una tela floreada en ese tono y la cama king size resultó perfecta para nuestra pijamada.

Durante el check-in nos explicaron que la reservación incluía: el desayuno gourmet a la carta, todo el contenido del minibar, además de los snacks, frutas y bebidas disponibles en las estaciones del hotel. También nos invitaron a disfrutar libremente de las áreas comunes y a sentirnos como en casa. Tal como fue. Pasamos la noche viendo películas hasta que mi nieta se quedó dormida. Me sorprendió el silencio. Nuestra habitación tenía vista hacia la calle Allan Poe y, a pesar de ser sábado por la noche en Polanco, la tranquilidad de la zona me sorprendió.

A la mañana siguiente bajamos con la intención de desayunar, pero ella insistió en volver al jardín. El día anterior le había gustado tanto que quería regresar. Ahí conoció a otras dos niñas hospedadas con sus familias y, en cuestión de minutos, ya estaban jugando y corriendo entre los jardines. Como el desayuno se sirve hasta las once de la mañana, finalmente dejamos el jardín para ir al comedor. El servicio fue impecable. Ella pidió unos chilaquiles verdes con pollo. Antes le preparé un bowl con fruta y cereal de la estación de snacks y, para terminar, eligió un arroz con coco porque la descripción del menú le llamó la atención: “Preparado con leche de coco, té chai y sirope de arce. Servido con frutos rojos y pistachos.” Yo opté por una tostada con aguacate y champiñones.

Al despedirnos, el personal nos deseó un “hasta luego”. Mi nieta y yo salimos felices de haber compartido una pijamada diferente en un hotel que, además de sus habitaciones, cuenta con terraza, lounge y jardines que invitan a quedarse un rato más. La decoración, cuidadosamente integrada en cada espacio, completa la experiencia.

Pug Seal: hoteles boutique donde el diseño cuenta historias de México

Pug Seal nació hace diez años a partir de una idea sencilla: ofrecer una experiencia de hospedaje que privilegiara la atención cercana, el diseño con identidad y la sensación de estar en una casa, más que en un hotel tradicional.

Fundado por José Manuel Quintana y Sergio Celis, el proyecto reúne actualmente tres propiedades: Pug Seal Allan Poe, Pug Seal Anatole France y Pug Seal Oaxaca, las tres reconocidas con una Llave MICHELIN.

Uno de los rasgos que distingue a la marca es su propuesta de diseño. Cada hotel toma como punto de partida una historia ligada al lugar donde se encuentra, integrando arquitectura, arte, mobiliario y artesanía para crear espacios que reflejan distintos aspectos de la cultura mexicana.

Allan Poe: un recorrido inspirado en Quetzalcóatl

Ubicado en Polanco, Pug Seal Allan Poe está inspirado en la figura de Quetzalcóatl. Desde la entrada, un tapiz tejido representa el nacimiento del quetzal, mientras una celosía hace referencia a la serpiente emplumada y conecta la construcción original con la ampliación contemporánea. A lo largo del hotel se encuentran piezas de cerámica con la cabeza de Quetzalcóatl, además de fósiles, piedras naturales y un mandala de Pacha Mama que complementan la propuesta del espacio. Más que una decoración temática, el hotel busca acercar al huésped a elementos de la cosmovisión y la herencia cultural de México.

Anatole France: homenaje a las familias migrantes

Por su parte, Pug Seal Anatole France está dedicado a la historia de las familias migrantes que llegaron a México durante el siglo XX y contribuyeron a la diversidad cultural del país, por ello, cada habitación lleva el nombre de una familia pionera. En los primeros niveles conserva nombre y apellido, mientras que en los pisos superiores permanece únicamente el nombre, como una representación del paso del tiempo y de la integración de esas historias a la identidad mexicana.

Uno de los espacios más representativos es la Escalera de la Humildad, antigua escalera de servicio que fue conservada e integrada al diseño del hotel como un homenaje al trabajo cotidiano y a las personas que forman parte de la historia de cada casa.

Con esta propuesta, Pug Seal apuesta por una hospitalidad donde el diseño, la arquitectura y la cultura se convierten en parte de la experiencia de viaje, ofreciendo estancias que buscan conectar al visitante con distintas historias de México.

Pug Seal Oaxaca City

Pug Seal Oaxaca City propone una experiencia inspirada en la cosmovisión zapoteca. El hotel integra un fresco de Rafael Uriegas que representa mitos ancestrales y la visión espiritual de esta cultura, mientras que una escultura de Cocijo, dios de la lluvia y la fertilidad, realizada por Sabino Guisú, se convierte en uno de los elementos centrales del espacio. A ello se suman los grabados geométricos de Manuel Lozano, inspirados en los patrones presentes en los textiles y la arquitectura zapoteca. El resultado es un recorrido donde el arte, el diseño y la historia acercan al visitante a la relación que este pueblo ha mantenido durante siglos con la naturaleza, la tierra y sus tradiciones.

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