Chile en nogada, un plato con historia y esplendor barroco

Temporada tras temporada, el chile en nogada despierta pasiones y debates: ¿Quién lo inventó?, ¿es realmente barroco?, ¿qué tiene de mexicano? En este ensayo histórico-gastronómico, la chef Claudia Valencia nos guía a través de una mirada profunda y documentada sobre los múltiples orígenes de este platillo emblemático. Desde las raíces sefardíes hasta su consagración como bandera comestible de México, el chile en nogada se revela como una receta y como una narrativa viva donde confluyen la migración, la identidad y el arte culinario. Chile en nogada: Entre el mito, su historia y el esplendor del barroco mexicano Por Claudia Valencia Delegación de Investigación Nacional Pocas recetas mexicanas generan tanto debate, pasión y orgullo como el chile en nogada. No se trata solo de un platillo: es una narrativa servida en el plato, una síntesis de historia, migraciones, tradiciones sefardíes, invenciones conventuales, creatividad barroca y construcción de identidad nacional. Una nogada que viene de lejos: el rastro desde la Península Ibérica Mucho antes de que existiera México, las nogadas ya se conocían en el mundo sefardí. Esta cocina, desarrollada por los judíos que habitaron la Península Ibérica hasta su expulsión en 1492, integraba salsas espesas hechas con frutos secos —especialmente nueces—, combinadas con frutas, carnes y toques especiados. Las nogadas no eran postres, sino salsas rituales que acompañaban banquetes festivos, muchas veces servidas en platillos rellenos, símbolo de fertilidad, celebración y abundancia. Tras su expulsión, los sefardíes llevaron estas recetas a Marruecos, Turquía, Grecia y también, de manera indirecta, al Nuevo Mundo a través de la cocina española, donde se mantuvieron algunas técnicas y costumbres, a veces ocultas bajo el manto de la conversión forzada. El chile en nogada, entonces, no nació de la nada: es el resultado de siglos de práctica culinaria, mezcla cultural y adaptación. Un chile que se fue y volvió: la historia del torna-chile El arqueólogo Eduardo Merlo nos ofrece otra arista fascinante de esta historia. Según sus investigaciones, los españoles, grandes viajeros y hortelanos, llevaron consigo la chilaca mexicana al Viejo Mundo, donde la cruzaron con un pimiento africano menos picante. El resultado: una nueva variedad más grande, con un picor suave, que regresó a Nueva España y fue cultivada especialmente en Tehuacán y Miahuatlán, Puebla. Este chile híbrido fue llamado torna-chile (el que se fue y regresó), y con el tiempo adoptó el nombre de chile poblano. Su tamaño, textura y sabor tenue lo hicieron ideal para ser rellenado, una técnica ya conocida por los españoles desde la Edad Media y heredada, nuevamente, de las tradiciones sefardíes y moriscas. El barroco entra en la cocina: dorado, exceso y emoción En la segunda mitad del siglo XVII, el virreinato de la Nueva España vive una época de esplendor barroco. Este estilo, definido por su gusto por la ornamentación y el dramatismo, se manifiesta en la arquitectura, el lenguaje, la moda y también en la cocina. Por lo que el chile en nogada se arropó con un capeado —una cubierta dorada hecha con huevo— y se volvió símbolo de opulencia. Capear un chile no solo era una técnica, sino una declaración estética. En este contexto, el chile en nogada adquiere su forma exuberante: un chile poblano relleno de un picadillo frutal con carne de cerdo y/o res picada, manzana panochera, pera lechera, durazno criollo, pasas, almendras, piñones y biznaga —único ingrediente que no es español—, bañado con una salsa de nuez de Castilla, crema/leche, y en algunas recetas queso fresco o de cabra y jerez, coronado con granada y perejil. Una bandera comestible. Entre mito, temporada e identidad nacional Pese a la leyenda más difundida, no hay evidencia documental que confirme que las monjas agustinas del convento de Santa Mónica en la Ciudad de Puebla hayan creado el platillo para agasajar a Agustín de Iturbide en 1821. El primer recetario que registra una versión moderna del chile en nogada fue publicado en 1917, y es hasta los años 30 del siglo XX que se vuelve un platillo nacional gracias a cronistas como Artemio del Valle-Arizpe. La temporalidad es clave: las frutas criollas, la granada y la nuez de Castilla están disponibles solo entre julio y septiembre. Eso hace del chile en nogada un platillo de temporada, profundamente ligado al calendario agrícola. La modernidad lo ha llevado a reinterpretaciones con foie gras, esferificaciones y hojaldres, pero como bien señala el investigador Edgar Salgado, quien dirige ESGAMEX: “es un platillo tan elegante y sofisticado, que no necesita que se le haga más. Su peso histórico y simbólico lo dice todo”. Más que un platillo festivo, el chile en nogada representa una narrativa culinaria de México: mestiza, barroca y simbólica. En cada ingrediente se funden siglos de historia, identidad y resistencia. Y así, desde la mesa, también decimos: ¡Viva México! Referencias Merlo Juárez, Eduardo. Entrevista sobre el origen del chile poblano, el torna-chile y la influencia del barroco en la cocina poblana. De qué chula es Puebla, Canal Once, 2020. Peralta Legorreta, Alberto. “La verdad sobre el chile en nogada”. Publicaciones y conferencias sobre gastronomía poblana y crítica del mito fundacional conventual, 2018–2024. Salgado, Edgar. Director de ESGAMEX. Testimonio en entrevistas académicas y medios especializados sobre la evolución simbólica del chile en nogada en la cocina mexicana contemporánea, 2023.

La documentación, el inicio de la investigación culinaria

En un mundo donde cada vez más personas se interesan por documentar la riqueza culinaria de México, es urgente trazar una línea entre quienes registran el momento tomando fotos con un celular, y quienes, con método, análisis y compromiso, generan conocimiento gastronómico. El siguiente artículo titulado “Documentar no es investigar”, elaborado por un grupo de académicos y profesionales del área, encabezado por el chef investigador Eduardo Plascencia, desmonta mitos comunes y expone de forma clara, argumentada y apasionada, la importancia de reconocer a quienes han elevado la cocina mexicana a un campo académico serio, como Josefina Velázquez de León y Ricardo Muñoz Zurita. En Vatel Magazine creemos que dar valor a la gastronomía también implica entender sus procesos de conocimiento, y este artículo es un punto de partida para hacerlo. DOCUMENTAR NO ES INVESTIGAR Por Eduardo Plascencia Mendoza. Coautoría y revisión: Salvador Omar Espino Manzano, Carlos Isac Rivas Vela, Williams Isaí García Mora. La investigación gastronómica es una actividad relativamente nueva que puede reconocerse como una ampliación de la gastronomía en tanto disciplina universitaria. Esta disciplina estructura la forma en que los gastrónomos en formación —o ya insertos en el ámbito profesional— pueden generar conocimiento científicamente fundamentado. Se trata de una adaptación entre el método científico clásico y elementos metodológicos provenientes de las ciencias sociales, naturales e incluso administrativas (cf. Plascencia et al., 2024). Si bien investigar en gastronomía es una actividad que apenas en años recientes ha sido incorporada formalmente al currículo profesional, sus bases pueden rastrearse en los recorridos de campo, registros documentales y entrevistas realizados por cocineras y cocineros desde hace aproximadamente 75 años. Estas prácticas derivaron en una diversidad de recetarios y, posteriormente, en ordenamientos académicos incipientes y canónicos. Un caso emblemático es el de Josefina Velázquez de León, quien realizó recorridos de campo por distintas regiones de México, lo que dio como resultado el registro de centenares de recetas. Gracias a un incansable espíritu académico, utilizó esos datos para construir las primeras teorías sobre las regiones culinarias del país, publicadas en obras que hasta la fecha constituyen lecturas obligadas. Esos primeros esbozos científicos serían los cimientos para la construcción del Larousse de la Cocina Mexicana, elaborado por Alicia Gironella y Giorgio D’Angelli a finales de los años ochenta del siglo XX. Años más tarde, los diez años de trabajo de campo realizados por Ricardo Muñoz Zurita dieron lugar a otra obra fundamental para la academización de la gastronomía mexicana: el Diccionario enciclopédico de la gastronomía mexicana, un documento que organiza alfabéticamente el conocimiento que el autor acumuló a lo largo de su extensa investigación de campo. ¿Son entonces estas obras las únicas que pueden considerarse como investigación -y no solo documentación- gastronómica? Evidentemente no, ya que existe un sinnúmero de publicaciones provenientes de la antropología, la historia, la etnografía, la química y las ciencias de los alimentos que nutren y expanden las fronteras del conocimiento gastronómico. Sin embargo, estas obras poseen una importancia particular al haber sido realizadas por cocineras y cocineros desde el ámbito culinario, con un enfoque dirigido al uso en cocina. El estudio, comprensión, análisis y ampliación de estos trabajos contribuyen de manera decisiva a la consolidación de la gastronomía como ciencia. Si bien muchas personas pueden dedicarse al registro, documentación y divulgación del conocimiento culinario, son pocas las que realmente pueden ostentar el carácter de investigación formal, ya que esta requiere una gran inversión de recursos, tiempo y dinero, así como capacidad intelectual para desarrollar obras que amplíen las formas en que se comprende la disciplina. Sin duda, las figuras mencionadas cumplen con los atributos que distinguen a quienes se dedican de forma rigurosa a la investigación. “Documentar es como coleccionar piedras; investigar es tallarlas para revelar su estructura interna” (Eco, 2015, p. 89). Mientras que documentar puede considerarse como el inicio del proceso investigativo —para contar con una base de información sólida sobre la cual trabajar—, corresponde a la investigación formal formular preguntas, analizar, criticar y confrontar tanto lo dicho como lo no dicho. Investigar no se limita a recorrer un mercado, tomar fotografías o grabar videos de alta calidad para ser difundidos en redes sociales mediante infografías o reels; implica también contextualizar y cuestionar la realidad existente, y usar toda esa información para la generación de conocimiento y su posterior aplicación gastronómica en forma de técnicas nuevas o mejora de las existentes, uso adecuado y responsable de ingredientes y productos, reflexión sobre los usos y costumbres culinarias para su preservación, y un largo etcétera. La investigación gastronómica requiere, por ejemplo, asistir con una cocinera tradicional no solo para fotografiarla y posteriormente folklorizarla, sino para adentrarse en sus formas de pensamiento, en sus saberes heredados y transformados, en las técnicas recibidas de sus predecesoras y en cómo estas han sido adaptadas o perfeccionadas por necesidad. En darle voz, reconocimiento y justicia epistémica a los y las portadoras del saber vivo. Documentar puede hacerlo cualquiera; investigar, solo quienes se comprometen en cuerpo y alma con la ciencia como ruta y como destino. Con el propósito de establecer una distinción clara entre dos prácticas frecuentemente asociadas, pero epistemológicamente distintas dentro del campo de estudio de la gastronomía, a continuación se presenta una tabla comparativa entre la documentación y la investigación. La tabla resume los principales criterios que permiten contrastar ambas actividades, destacando sus objetivos, procesos, resultados y aplicaciones concretas en el ámbito gastronómico. En ese sentido es importante realizar una serie de cuestionamientos continuos de lo que está haciendo en términos de investigación gastronómica, qué es lo que se quiere lograr y hasta dónde se quiere llegar, desde términos operativos de un espacio hasta la preservación y difusión de una técnica, se debe de tener claro que es lo quede desea comprender o la duda que se quiere resolver con objetividad, crítica y responsabilidad. En estricto sentido, se tiene que consultar fuentes, experimentar y analizar cada uno de los datos obtenidos para poder llegar a una conclusión útil y, por rememorar a Karl Popper, seguir una metodología científica que nos haga

Dulce A. Villaseñor Gómez, comunicadora, escritora y gastrónoma. Dir. de Culinaria Mexicana.

Dulce Villaseñor

Dulce, una apasionada de la gastronomía y la comunicación. Como directora editorial de CulinariaMexicana y de la Guía México Gastronómico: Grandes Restaurantes de México S.Pellegrino/Nespresso, publicada por Larousse Cocina, su trabajo refleja un profundoamor por la cocina en cada proyecto que emprende.Desde la coautoría de libros como Oaxaca y sus cocineras y Grandes chefsmexicanos: Fuego, hasta la edición del Almanaque de la Cocina Nacional—reconocido en su novena edición como la Mejor revista de gastronomía dedistribución gratuita en los Gourmand World Cookbook Awards 2023—su labor ha sidoclave en la difusión del patrimonio gastronómico de México.Con 19 años de experiencia en medios, ha liderado publicaciones como Vanidades,Cosmopolitan y Harper’s Bazaar en Español, consolidándose como una voz veraz en elperiodismo gastronómico. Su compromiso con la excelencia la convierte en unareferencia en el sector guiando a las nuevas generaciones a descubrir el alma de lacocina mexicana.

Ignacio Urquiza, Artista Visual

Nacho Urquiza

Fundador de Estudio Urquiza, Taller de Fotografía. Con 50 años de trayectoria, Nacho ha capturado la esencia de la escena cultural y gastronómica a través de su lente, dejando un testimonio visual invaluable. Su pasión por la fotografía lo ha llevado a explorar las tradiciones, los sabores y la identidad de distintas culturas. Cada imagen es testimonio de una vida dedicada a descubrir labelleza en lo cotidiano. Ha sabido transformar su profesión en una viaje dedescubrimiento inagotable, siempre en la búsqueda de la imagen que trasmita, quehable por sí misma. Ha publicado más de 180 libros ilustrados, muchos de ellos galardonados con premios internacionales, consolidándose como un referente en la fotografía gastronómica yarquitectónica. Ha impartido conferencias y, recientemente, coprodujo y protagonizó el documental Tierra Adentro: El Viaje al Corazón de la Comida Mexicana para el AspenInstitute. Hoy sigue recorriendo el mundo para capturar instantes irrepetibles, compartir su conocimiento y dejar una huella imborrable en la historia visual de la gastronomía y el arte.

Vatel 2025, Una Cena con Sabores Inolvidables

Vázquez Lugo

La selección de ingredientes es clave en la creación de un plato; cada uno aporta un matiz único a la mesa. En la Cena de Gala Vatel 2025, la cuidadosa selección de marcas y patrocinadores fue determinante para el éxito de esta. Al final de la velada, los invitados se fueron a casa con la satisfacción de haber disfrutado una gran ceremonia, pero también se llevaron sabores vivos, sabores inolvidables en su memoria y paladar. Cada uno de los platos fue elaborado por profesionales de la cocina que se han destacado por su excelencia y por poner el corazón en cada detalle. Por Araceli Calva El 32° aniversario de Club Vatel México fue celebrado con una cena excepcional, un gran viaje sensorial en el que cada plato contó una historia, un relato protagonizado por los ingredientes que, cuidadosamente seleccionados y maridados, despertaron el paladar. Detrás de cada bocado hubo manos expertas, marcas comprometidas con la excelencia y con un profundo respeto por el producto. Un cóctel que abrió el apetito y los sentidos La velada comenzó con un cóctel en el que los chocolates de República del Cacao fueron la sensación. Colocados de manera estratégica, los asistentes pudieron degustar su vasta variedad y disfrutar del chocolate negro Ecuador Amazonía (75% de cacao), del chocolate blanco Ecuador (33%) con maíz tostado, chocolate con leche Perú (38%), del chocolate con leche Ecuador (40%) caramelizado y del chocolate negro México (66%), entre otros. Además, en el cóctel se pudieron disfrutar de esos pequeños bocados con identidad propia, elaborados por el chef Carlos Santos de Le Cordon Bleu, quien preparó junto a su equipo, Taquitos de Short Rib al Pibil, Escabeche de Lengua de Res y Chalupitas de Cachete de Res Braseado al Chipotle, que le dieron un gran toque a la noche. Esto, gracias al gran manejo del chef con los ingredientes, donde la calidad de los cortes patrocinados por U.S. Meat Export Federation —asociación sin fines de lucro dedicada a la comercialización de carnes rojas—, Avocado Solutions —empresa que ayuda a clientes a maximizar productividad, rentabilidad y sostenibilidad en la industria del aguacate— y Ecobrotes, marcó la diferencia. Para realzar estos sabores, se sirvió el vino Legado de Reyes 2023, un Cabernet Sauvignon con Cabernet Franc de los viñedos del Valle de la Independencia en Guanajuato, así como Reserva de la Familia, además de la frescura artesanal de la Cerveza Tempus. CINCO TIEMPOS, UNA ODA AL PRODUCTO EL LUJO DEL FOIE GRAS Y EL DULZOR DEL MAMEY El chef Federico López inauguró la cena con una exquisita terrina de foie gras de pato con recado negro, salsa de zapote negro y mamey caramelizado. La untuosidad del foie gras de Rougié —marca reconocida por su respeto a la naturaleza y el bienestar animal, siendo el productor #1 de foie gras en el mundo—, el toque artesanal de Rustic Pan —empresa mexicana especialista en pan hecho a mano— y la frescura de Ecobrotes dieron como resultado una perfecta armonía en el paladar. Para realzar estos matices, el Chenin Blanc de Bodegas de Santo Tomás aportó frescura y equilibrio, abrazando la intensidad del plato. LA ELEGANCIA CRUJIENTE DEL CHORIZO Y LA TRUFA En esta noche, el chef Sergio Camacho sorprendió a los comensales con un Crujiente de Chorizo con Aceite de Trufa, un plato donde la potencia del embutido se suavizó con la sedosidad del aceite de trufa. La calidad de los productos de Jamex —empresa mexicana con más de 70 años de experiencia en embutidos de alta calidad—, Papas de Idaho, Rustic Pan y Ecobrotes quedó en evidencia en cada bocado, mientras que el maridaje con un Verdejo D.O. Rueda de España de BNL Brands aportó notas cítricas y frescura que elevaron la experiencia. EL ENCANTO DEL MAR: BARRAMUNDI CON COSTRA DE PEPITA El tercer tiempo, también firmado por Sergio Camacho, rindió homenaje a los sabores del mar con un Lomo de Barramundi con Costra de Pepita, Alcachofa Rostizada Y una Salsa Ligera de Calabaza. La fusión de ingredientes de Sabores aMar – especialistas en gestionar y optimizar redes sociales en plataformas clave como Instagram, Facebook, X y TikTok, patrocinaron el lomo distribuido por Manjares del Oceáno-, de Caprichos del Paladar – empresa que elabora sus conservas sin colorantes ni conservadores, orgullosos de su filosofía 100% plant-based- y que para esta ocasión, sus alcachofas confitadas en aceite de oliva extra virgen, auténtica delicia gourmet, y Ecobrotes, dio como resultado un platillo de texturas contrastantes y sabores delicados. Para complementarlo, un Tempranillo de la bodega CM de Matarromera, en La Rioja, España, de BNL Brands, aportó estructura y elegancia al plato. EL PATO, UN PLATILLO PARA RECORDAR El chef Guy Santoro llevó a la mesa un plato de impecable ejecución, un Lingote de Pato Confitado con Puré de Betabel, Papa Fundante de Idaho, Zanahoria Rostizada y Jugo Perlado. La melosidad del pato, la profundidad del betabel y la cremosidad de la papa se encontraron en un plato sofisticado. El maridaje con un Pinot Noir de la Bodega 3 Raíces, de Guanajuato, redondeó la experiencia con notas terrosas y taninos sedosos. Al igual que en los anteriores tiempos, en este, la calidad del producto fue un gran factor para la excelencia del plato. El pato patrocinado por Joe Jurgielewicz & Son LTD, – uno de los principales proveedores de patos Pekin de Norteamérica, pues la familia Jurgielewicz continúa con una tradición de casi cien años de proporcionar productos de pato Pekin de la más alta calidad y un servicio de primera clase a clientes de todo el mundo-. La Papa de Idaho – incomparables en su calidad excepcional, sabor saludable y variedad extensa, y cuyas variedades son el complemento perfecto de cualquier plato- y Ecobrotes – empresa dedicada al cultivo para ofrecer a sus clientes lo mejor de la naturaleza, con una selección de microgreens, hojas baby, lechugas especiales, flores comestibles y aguacates Hass-, aportaron, cada uno, sus sabores y nutrientes para que este plato fuera una de las grandes estrellas culinarias de la noche. 

Vatel Club México celebra su 32° aniversario con una noche de gala y reconocimiento gastronómico

Bajo la filosofía de “Amistad Gastronómica, hermandad por México”, el Vatel Club México celebró su trigésimo segundo aniversario con una Cena de Gala en la Universidad Anáhuac, donde se reunieron destacados profesionales de la industria gastronómica nacional e internacional, para hacer un gran reconocimiento a trayectorias, como la del chef Gerardo Vázquez Lugo, quien fue el homenajeado de la noche; premiar la excelencia y dar la bienvenida a nuevos miembros que fortalecen la comunidad culinaria. Por Araceli Calva En el mundo de la gastronomía, la excelencia se mide en la pasión, el conocimiento y el compromiso de quienes lo crean. En Vatel Club México, cada chef es más que un cocinero, es un guardián de la tradición, un innovador incansable y un embajador del arte culinario, por eso, la Cena de Vatel no solo celebró el aniversario de su fundación, sino que rindió homenaje a los profesionales que han logrado elevar la cocina a un nivel excepcional, porque su labor de transformar ingredientes en experiencias, inspira a las nuevas generaciones y fortalece la hermandad en la cocina. En la Cena de Gala Vatel 2025, se fortaleció la hermandad, se dieron reconocimientos al talento y se homenajeó a figuras que han sido clave del ámbito gastronómico, reconociendo su impacto en la evolución y preservación de la cocina mexicana. Entre ellos, el chef Gerardo Vázquez Lugo, quien, con una trayectoria ejemplar, ha sido un pilar en la promoción del patrimonio culinario del país. En esta ceremonia, Marcelo Kenji Hisaki Itaya, un profesional que con liderazgo y creatividad que ha dejado huella en la industria, recibió el premio Chef del Año por parte de Vatel, mientras que la Médaille D’Or, máximo galardón del club, reconoció la maestría del chef Jorge Hernández Orozco, un incansable de la promoción de México en el mundo; y el premio Talento Destacado fue para Jorge Antonio Jalil, por su sobresaliente proyección en la escena culinaria. El Premio Espíritu Vatel, que exalta el compromiso y la pasión por compartir conocimiento, fue concedido a Patricia Oliveira Pereira. En el ámbito de la comunicación gastronómica, Ileana Gómez López fue distinguida como Mejor Periodista, y el reconocimiento al Mejor Medio de Comunicación fue para Food and Travel, con Raúl Sayrols Galván, quien recibió el premio correspondiente a la publicación. Además, el Honor de Cocina Mexicana, otorgado a quienes preservan y promueven la riqueza culinaria del país, fue entregado a Miriam Peraza Rivero, destacada por su labor en la cocina tradicional. Nuevos miembros y el futuro de Vatel Club México Uno de los momentos más significativos de la gala fue la bienvenida a los nuevos miembros del Vatel Club México, quienes a partir de este día se suman a una comunidad unida por la pasión por la gastronomía y el compromiso con la excelencia, como Guy Santoro destaco en su discurso de bienvenida “Más que sumar talentos, sumamos voluntades, sueños y una pasión compartida”. El evento contó con la presencia de Nathalie Veronique Desplas, de la Secretaría de Turismo Federal; Séverine Le TuTour, Cónsul Adjunto de la Cancillería en México; José de Jesús Rodríguez Cárdenas, presidente de la Cámara de Comercio de la Ciudad de México, y Francisco Cervantes Díaz, presidente del Consejo Coordinador Empresarial. Guy Santoro, presidente de la Mesa Directiva de Vatel, y Sergio Camacho, presidente activo de esta asociación, agradecieron a la Universidad Anáhuac por abrir sus puestas a esta gala, en la que estuvo presente el director de la Facultad de Turismo y Gastronomía, José Ángel Díaz Rebolledo. La Cena de Gala Vatel 2025 fue un testimonio de la fuerza de la gastronomía como vínculo de unión y desarrollo profesional. Con nuevos miembros, reconocimientos y una visión de futuro, el Vatel Club México reafirma su papel como referente de la industria, manteniendo el espíritu de hermandad y excelencia que lo ha caracterizado por más de tres décadas.

Chef Lillyana Arlene Rivas, Liderazgo en Vatel Hidalgo

Chef Lillyana Arlene Avendaño, Liderazgo y Camaradería en Vatel Hidalgo

Hidalgo, Méx. Con el espíritu de unión que caracteriza a la comunidad gastronómica, la chef Lillyana Arlene Rivas, presidenta de Vatel Hidalgo, organizó una convivencia con motivo del cierre de año. El desayuno no solo marcó el cierre de un 2024 lleno de aprendizajes y logros para Vatel Hidalgo, sino que también fue un recordatorio del legado de Olivier Lombard, fundador de Club Vatel México en 1992. El encuentro, realizado en el taller gastronómico de la chef Lillyana, reunió a destacados cocineros de la región y figuras clave de la gastronomía nacional, quienes celebraron los logros del capítulo y trazaron nuevas metas para el próximo año. Entre los asistentes destacaron los chefs Aquiles Chávez, David Castillo y Adrián Santa María, quien se unirán oficialmente a este capítulo en la próxima cena que se llevará a cabo el 28 de febrero en la Ciudad de México. También estuvo presente Rubén Hernández, representante de Vatel Ciudad de México; el ausente fue el chef Roberto Buccio, quien no pudo asistir por cuestiones de agenda. Vatel Club México A.C. es una asociación de profesionales de la gastronomía fundada en 1992 con el objetivo de fortalecer, impulsar y reconocer la calidad en los distintos segmentos del sector (restauración, servicio, educación, hotelería y turismo) a través de distintas actividades de interacción con la comunidad.

Morelos, un destino que conquista paladares, ideal para las fiestas navideñas

Pixca, El Rincón de Bistro y Las Estacas se preparan para recibirte en esta temporada con una gran propuesta gastronómica para el 24 y 31 de diciembre, con menús muy especiales, llenos de tradición y sabores de temporada. Imagen de IlianaLo en Pixabay Imagen de Tom en Pixabay Con un clima cálido, paisajes llenos de historia y una vasta oferta gastronómica, el estado de Morelos es un destino irresistible para disfrutar de las fiestas decembrinas. Desde Cuernavaca, conocida como la “Ciudad de la Eterna Primavera”, hasta Tepoztlán, con su misticismo y encanto, Morelos ofrece una experiencia culinaria única que fusiona tradición, creatividad y los mejores ingredientes locales. Imagen de El_Chaks en Pixabay Ubicado a 130 kilómetros de la Ciudad de México (a dos horas aproximadamente de viaje por carretera), Morelos es un mosaico de tradiciones culinarias que combinan la herencia indígena, colonial y mestiza. La riqueza gastronómica de la entidad se encuentra en sus recetas ancestrales y en la creatividad de su gente, que ha sabido mantener viva su cultura a través de la cocina, con platillos como los tacos acorazados, la cecina de Yecapixtla y sus sofisticadas propuestas culinarias. Pixca: sabores de temporada Opciones de servicio: se requieren reservas.Cuenta con: asientos al aire libre y comedor privado.Dirección: Av. Reforma, Xochicalco esquina, 62260 Cuernavaca, Mor. En el corazón de Cuernavaca, Pixca Reforma invita a los comensales a disfrutar de su ambiente cálido y su cocina franca y estacional, que para estas fiestas ofrece propuestas únicas diseñadas para realzar los sabores de la temporada. Rincón Bistro: cocina con creatividad e ingenio Opciones de servicio: asientos al aire libre.Ubicación: AVERANDA.Dirección: México-Acapulco km 73.573, Villas del Lago, 62370 Cuernavaca, Mor. El restaurante se caracteriza por ofrecer una variedad de platillos gourmet de alta calidad, como pastas, comida mexicana, mariscos y, por supuesto, los tradicionales y finos cortes de carne. Las Estacas: celebra rodeado de naturaleza Si prefieres festejar las fiestas rodeado de naturaleza, Las Estacas es el destino ideal. Este parque temático ofrece actividades acuáticas en aguas cristalinas, además de opciones de hospedaje que van desde acogedoras cabañas hasta glampings de lujo y un hotel encantador. Es el refugio perfecto para unas fiestas navideñas diferentes, con cenas especiales que harán de estas fechas algo inolvidable. Hospedaje Para esta temporada, Morelos ofrece opciones de hospedaje que se adaptan a todo tipo de viajeros, desde quienes buscan lujo y confort hasta aquellos que prefieren una experiencia más auténtica y personalizada. En los principales destinos del estado, como Cuernavaca y Tepoztlán, los hoteles boutique destacan por su diseño sofisticado y servicios como spas, albercas rodeadas de naturaleza y restaurantes. Estos lugares son ideales para quienes desean desconectarse y disfrutar de vistas naturales en un clima privilegiado. Por otro lado, plataformas como Airbnb han abierto las puertas a opciones más personalizadas. En puntos como Yautepec, Tlayacapan o Amatlán de Quetzalcóatl, es posible encontrar hermosas y cómodas cabañas, así como casas de elegante arquitectura colonial y modernas villas con alberca privada. Estas opciones son perfectas para explorar los encantos del estado con mayor flexibilidad, ideales para familias o grupos de amigos que buscan momentos únicos en un entorno íntimo. Para los amantes de la aventura y la naturaleza, existen eco-hospedajes y glampings que ofrecen una experiencia sostenible en contacto directo con el medio ambiente. ¡Imagínate despertar en una tienda de lujo bajo las estrellas en el corazón del bosque o disfrutar de un desayuno campestre con productos orgánicos locales!

Vatel Club destaca en el Festival Food & Wine

Vatel Club México destaca en el Festival Food&Wine

Con un estand repleto de sabores y deliciosas experiencias culinarias, Vatel Club México brilló en el Festival Food & Wine, que tuvo lugar el pasado fin de semana en el Infield del Hipódromo de las Américas. Los chefs de Vatel ofrecieron una propuesta que conquistó los paladares de los asistentes, por su acertada selección de bocadillos, los cuales reflejaron la riqueza de los ingredientes mexicanos de marcas como Manjares del Océano y Ferrer. Estos platillos, cuidadosamente preparados, se maridaron a la perfección con vinos de la Sommelier Claudia Ibarra y los destilados de San Patricio, creando una gran experiencia gastronómica. Entre las delicias ofrecidas estuvieron bocadillos de salmón ahumado y cóctel de camarón tradicional, así como un hot dog gourmet preparado con salchicha de cerdo pelón mexicano. Por su parte, el chef Gerardo Vázquez Lugo, del restaurante Nicos, destacó con tacos de pork belly braseado y pato en pepita roja, una muestra de alta cocina mexicana que fue apreciada por los comensales. El estand de Vatel contó con la participación de destacados chefs, entre ellos Joao Edson Valdez, del corporativo Sonora Grill; Alan Escalante, Patricia Oliveira, George Soriano y Patricia Córdova, de Progain México; César Iván Prado Buendía, de Pastelerías Añoranza; y David Núñez, de CISS; Además, los estudiantes del IPN, Daenia Amely López Franco y Leobardo Fabián León Cid, se sumaron al equipo con entusiasmo, contribuyendo al éxito del evento. La dirección del estand estuvo a cargo de los chefs Sergio Camacho, presidente de Vatel Club México, y Patricia Oliveira, quienes con su liderazgo aseguraron que cada detalle estuviera perfectamente ejecutado. Su visión y coordinación hicieron que el espacio de Vatel tuviera gran éxito, consolidando así el prestigio del club en el ámbito gastronómico. Un homenaje a la gastronomía mexicana El éxito del Vatel Club México en el Festival Food&Wine no solo reflejó el talento y la dedicación de los chefs, sino también el compromiso del club por promover la riqueza de la gastronomía mexicana y sus ingredientes. Este evento reafirma el papel de Vatel como un referente en la alta cocina y un embajador de la cultura culinaria nacional.

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