Así fue la Cena de Aniversario de Au Pied De Cochon por sus 25 años en México

Con una cena inolvidable de seis tiempos, preparada por los tres chefs que han marcado la historia de Au Piedades de Cochon en México -Guy Santoro, Stéphan Thomas y Frédéric Lobjois-, este restaurante tuvo una noche memorable al celebrar un cuarto de siglo de tradición culinaria francesa en la capital mexicana. Araceli Calva El chef Guy Santoro, quien trajo su técnica francesa y su experiencia para inaugurar la cocina de Au Pied de Cochon en el año 2000, encabezó la cena en complicidad con Stéphan Thomas, actual chef ejecutivo del hotel, quien fuera su sous chef en aquellos años iniciales; y el actual chef del restaurante, Frédéric Lobjois, encargado de que la excelencia continúe en este lugar. Previo a la cena, se ofreció un cóctel con champaña Moet Chandon, en el que se reconoció a cada uno de los chefs por su valiosa aportación a la consolidación del restaurante como una referencia obligada de la cocina francesa en México. El menú de la celebración fue un festín de técnica y memoria La cena fue un despliegue de sabores clásicos, creatividad y productos de excelencia. El primer tiempo, Fraîcheur de Crabe, Tartare de Légumes Croquants, una fresca combinación de cangrejo, aguacate y vegetales crocantes con salsa de cilantro, abrió el apetito con una nota marina y herbácea. El segundo plato, Escargots en Chlorophylle, ofreció un giro verde y aromático a los tradicionales caracoles, acompañados de jitomates y hongos salteados, y para continuar, un majestuoso Filet de Saumon et Caviar Oscietre, montado con mejillones a la Villeroy, betabel y apionabo confitados, bañado en un delicado coulis de crustáceos, reafirmó la maestría del equipo en productos del mar. El plato fuerte fue un clásico reinventado: Cœur de Bœuf en Croûte Feuilletée, un corazón de filete de res en costra hojaldrada, acompañado de papas nuevas al horno, espárragos y una intensa salsa de morillas al Calvados. Una oda a la cocina francesa más tradicional, y para el toque dulce, se ofrecieron dos postres que equilibraron nostalgia y modernidad, el Traditionnel Saint-Honoré, con su base de pasta hojaldrada, choux caramelizados, crema chiboust y chantilly; y La Vie en Rose, un delicado montaje de bizcocho de almendra, trufa de vainilla, compota de frutos rojos y sorbete de frambuesa que cerró la experiencia con una nota suave. Un cuarto de siglo de savoir-faire Desde su llegada, Au Pied de Cochon ha sido más que un restaurante en la ciudad de México, ha sido un rincón de Francia en esta capital; abierto las 24 horas al día, ha sido testigo de cenas memorables, encuentros de negocios, celebraciones familiares y visitas nocturnas. Su cocina, liderada siempre por chefs franceses, ha sabido evolucionar conservando su esencia. Entre los invitados de esta noche tan especial, acompañaron en la celebración a la triada culinaria, amigos muy queridos del chef Guy Santoro y Stephan Tomas, quienes llegaron a México hace 25 años solo con la intención de abrir un restaurante, pero hicieron de este país su patria también. Celia Marín, editora de la revista Vatel Magazine, Sonia Ortiz, de la Aldea de Avándaro, el chef Sergio Camacho, presidente activo de Club Vatel México, la chef Zahie Téllez y su esposo Alberto Escobar; la actriz Altaír Jarabo y su esposo Frédéric García, estuvieron presentes en esta ceremonia, además de los representantes institucionales del hotel Presidente Intercontinental, que hace 25 años dio cabida a este restaurante. Este aniversario no solo celebra 25 años de trayectoria, también celebra una historia de trabajo, pasión y excelencia que ha construido una comunidad de comensales, y una cocina que se mantiene intocable al paso del tiempo.

Colima en la mesa, un viaje en siete tiempos en el restaurante Azul

Durante todo junio, los restaurantes del chef Ricardo Muñoz Zurita -Azul Histórico, Azulísimo y Azul Condesa- rinden homenaje a una de las cocinas menos exploradas de México, la de Colima, y en colaboración con el chef colimense Nico Mejía, presentan un festival gastronómico que consta de un menú de siete platos que son una muestra de ingredientes, aromas, sabores y tradiciones de lo que tiene para ofrecer al mundo. Araceli Calva Cargado con ingredientes, recetas y muchos saberes culinarios de su tierra natal, el chef Nico Mejía llegó a los restaurantes del chef Ricardo Muñoz Zurita en la Ciudad de México, para presentarnos algunos de los platos más representativos de la cocina colimense, para ello, eligió siete platos que son los que conforman este Festival Gastronómico de Colima, y que son una muestra de sus costumbres, historia y sabores. En un conversatorio ofrecido en Azul Histórico, previo a una deliciosa degustación, el chef Nico nos dio un recorrido por la gastronomía de su estado y nos compartió sus saberes, resultado de una extensa investigación en la que se ha sumergido durante los últimos 20 años. Esta labor ha dado como resultado una serie de cinco libros que hoy son referencia obligada, y en cuya tarea lo han acompañado la editora Luza Alvarado y el fotógrafo Charly Ramos, uno de los mejores en el rubro. Por su parte, el chef anfitrión, Ricardo Muñoz Zurita, señaló a modo de reflexión que “la cocina tradicional como que se nos diluye y cada vez perdemos más terreno; aunque la cocina contemporánea también es muy buena… lo cual está perfecto, no estoy en contra de eso; pero en los restaurantes de gran formato, como nosotros, cada vez veo una ausencia más grande de cocina tradicional. Quedan los platos muy reconocidos, pero hay mucha cocina del interior del país que casi no se difunde”. Por ello, a lo largo del año, Ricardo Muñoz Zurita se ha dado a la tarea de traer a sus restaurantes de la Ciudad de México otras cocinas del país, como hace un par de meses, cuando tuvo como invitado a Ramón Cárdenas y el cabrito. En este mes, Azul nos ofrece un menú dedicado a la cocina colimense, curado por Mejía y, ofrece platillos que narran historias de costa, montaña, haciendas y pueblos, entre los que destacan el ceviche colimense y el pozole seco, este último servido en tostada como recalentado, reinterpretando una costumbre local y llevándola a otro nivel culinario. Otro platillo emblemático es la machaca de marlín, que evoca la vida de las comunidades costeras, mientras que las enchiladas dulces, herencia de las antiguas haciendas azucareras, se preparan con carne de res y cerdo, frutos secos, chocolate y panocha. Tradicionalmente servidas frías en Colima, en esta ocasión se presentan calientes, adaptándose al paladar capitalino sin perder su esencia. La degustación se enriquece con bebidas tradicionales como la tuba almendrada, el cual nos explica Nico, se trata de un néctar fermentado que se extrae de la florescencia de la palma de coco, traída por los filipinos en la época colonial, y se mezcla con almendras. También se incluye el bate, una bebida espesa y fría de origen indígena elaborada con semillas de chan o chía tostadas y molidas, similar a un atole o champurrado frío. Ambas bebidas reflejan la sabiduría local frente a las altas temperaturas, ya que en Colima, todo se hierve para controlar la fermentación acelerada por el calor. El Festival Gastronómico de Colima es una celebración de sabores, y estará presente durante todo junio.

Liz Galicia

Chef, Fundadora de Miel de AgaveDirectora de Salón Mezcalli Liz Galicia es una chef apasionada por la gastronomía mexicana y su riqueza cultural.Se formó en el Instituto Suizo de Gastronomía y Hotelería, donde se graduó en 2008.Su trayectoria profesional despegó como chef corporativa y directora de El Mural delos Poblanos (2010-2019).En 2016, fundó Miel de Agave, un espacio dedicado a la difusión y disfrute de bebidastradicionales como los destilados y el pulque. Aquí, su propuesta gastronómica resaltalos sabores de México. De manera paralela, Liz dirige Salón Mezcalli, una mezcalería yantojería poblana donde también fusiona su talento culinario con la riqueza de losdestilados mexicanos.Su labor como promotora de la cocina poblana la ha llevado a representar a nuestropaís en diferentes escenarios del mundo. Su conocimiento también ha quedadoplasmado en publicaciones como La Senda del Cabrito y Grandes Chefs Mexicanos deLarousse, así como en Chiles en Nogada: 200 años de leyenda.

Karla Sentíes

Chef, fotógrafa y comunicadoraFundadora y directora de Saborearte Karla Sentíes es una referente en el periodismo gastronómico y la comunicaciónculinaria en México. Graduada de la Universidad Iberoamericana y el Institut PaulBocuse de Lyon, su trayectoria combina excelencia académica y experienciainternacional. Ha trabajado en La Villa des Lys (una estrella Michelin) y la publicaciónfrancesa Thuriés Magazine.Su experiencia abarca la docencia, la conducción de programas de TV como Saboresdel Caribe y Relatos en Molcajate, así como la producción de contenidos especializadosen cultura gastronómica. Es fundadora y directora de Saborearte, revista reconocidacomo la mejor publicación gastronómica en 2005.Certificada como sommelier, Karla ha sido maestra de ceremonias en eventos comoBocuse d’Or y SIRHA. Además, ha colaborado con marcas líderes en el rubrogastronómico.En 2010 fue reconocida como “Periodista destacado”, por Club Vatel México y laAcademie Culinaire de France.

Diana Beltrán, la mexicana que conquistó Roma con el sabor de México

Desde Acapulco hasta el Vaticano, la historia de Diana Beltrán es una travesía llena de mucho sabor. En Roma fundó La Cucaracha, el primer restaurante mexicano auténtico, y hoy, a 25 años de sembrar identidad con cada platillo, es reconocida en Sabor Es Polanco como embajadora de la cocina nacional en el mundo. Araceli Calva Instalada en Roma desde hace cuatro décadas, Diana Beltrán llegó a México para recibir un reconocimiento de parte del festival gastronómico Sabor Es Polanco, por su labor de difusión de la cocina mexicana en el extranjero. “Hace 40 años me fui a vivir a Italia. Me di cuenta de que no había restaurantes mexicanos y, después de haber vivido allá algunos años, me animé a abrir uno. Yo no soy cocinera, pero ahora sí que la necesidad hizo virtud. Tuve que comenzar a decidir, porque me tenía que quedar en Italia. Había terminado una etapa de mi vida y necesitaba reinventarme. Sabía cocinar, porque mis abuelas eran cocineras. Empecé haciendo caterings cuando en Italia todavía no había, y la Embajada de México en Italia me ayudó mucho. Así, poco a poco hice mis pininos, participé en muchas ferias, y al final decidí abrir el restaurante que se llama La Cucaracha, que ya tiene 25 años”, indica. En entrevista, previo a la entrega de su reconocimiento, la chef señala que los platillos que han llegado al corazón de los italianos, increíblemente, son las enchiladas verdes. Aunque están picosas, en estos 25 años les han dando poco a poco la sazón mexicana. “Al principio no me la aceptaban, porque ellos estaban acostumbrados a que la cocina mexicana era fajitas, burritos… Entonces les empezamos a ofrecer enchiladas verdes, cochinita pibil, tostadas, y les enseño que se come con la mano. Ha sido un gran aprendizaje enseñarles a los italianos cómo se come un taco. Hay una anécdota que siempre cuento: a los niños, cuando llegan al restaurante, les damos un taco de bistec, porque para ellos es más fácil sentir los sabores. Y yo llego y les digo: Este es el único lugar donde van a poder comer con las manos. Van a agarrar el taco, lo van a levantar, se lo van a llevar a la boca… ¡y van a levantar su dedo meñique! Es muy bonito enseñarle eso a las nuevas generaciones. Ya llevamos dos generaciones, y eso nos llena de orgullo”, explica. Diana comenta que el taco perfecto comienza por una buena tortilla, y de eso sufría Italia, porque le era difícil conseguirla, pero indica que llegó otra mexicana, que comenzó de cero, con el negocio de las tortillas, La Morenita, son tortillas nixtamalizadas, que hacen de la cocina mexicana un deleite. “Tener una buena tortilla nixtamalizada y una buena proteína… Yo creo que el taco perfecto está hecho con mucho amor. Mi taco favorito es el de carnitas, me encanta, y creo que podría comerlo todos los días. Ahora que estoy en México, estoy aprovechando para comer todos los que pueda. ¡Están todos maravillosos!”, puntualiza. Más allá de La Cucaracha, Diana ha abierto dos restaurantes más: Tiburón Trieste y Tiburón Navona, dedicados al pescado. Además, junto a su hijo, ha impulsado una nueva línea de restaurantes en Roma enfocados en burritos, con un fuerte compromiso con la sustentabilidad. “Hace cinco años abrimos otro restaurante, y ahora ya son tres. Son de burritos, una mezcla entre taquería y burretería. Mi hijo, que regresó después de estudiar fuera, llegó con esta visión sostenible, y fuimos el primer restaurante en Italia en incorporar empaques sustentables y biodegradables. Fue un reto, porque mucha gente no lo conocía. Dos años después de que nosotros empezamos, en Roma comenzaron a prohibir el plástico. Nosotros seguimos tratando de ser sustentables, aunque a veces la gente no lo entienda. Iniciamos hace tres años y aún sigo explicando por qué lo hacemos. Usamos hoja de maíz para servir la comida, como en forma de barquito, y ahora también estamos usando hoja de plátano. Es muy bonito. Todavía no podemos envolver el burrito con hoja de plátano… pero ya casi, nos falta poco”, añade. La pasión de la chef por la cocina nació desde su infancia. “Mi encuentro con los aromas y sabores de la cocina se dio cuando era niña, porque mi abuela era cocinera de un empresario, y yo viví entre esos aromas. Tengo una anécdota de infancia: cuando llegábamos al pueblo, mi abuela tenía una de esas cocinas antiguas, todo de barro, con un gran comal. Llegaba una señora con la masa recién molida, recién nixtamalizada, y nos hacía tortillas. Me encantaba comerlas solo con sal. Aprendí de mi abuela. Ella fue mi master, y para mí, la cocina ha sido mis alas para volar. Gracias a la cocina, hoy soy Diana Beltrán, y me ha dado muchas satisfacciones”. Por otra parte, la chef agregó que el reconocimiento recibido en Sabor Es Polanco fue particularmente significativo; cuando le dijeron que era merecedora de este premio se puso muy contenta, porque se trata de un festival en el que participan grandes restaurantes de México, y que además, se lo dieran en el mismo año en el que también reconocieron a un chef como Ricardo Muñoz Zurita, fue un gran logro para ella. Diana también ha participado en proyectos televisivos. Con el canal italiano Gambero Rosso, viajó a Yucatán y compartió su visión de la cocina mexicana con el público europeo.

El Chef David Castillo Aceves y su Manifiesto del Patrimonio Alimentario del Estado de Hidalgo

Chef David Castillo Aceves

Situado en el Pueblo Mágico de Mineral del Chico, el restaurante La Trucha Grilla, del chef David Castillo Aceves, es un manifiesto del grandioso patrimonio alimentario que distingue al estado de Hidalgo, en una suma de herencias prehispánicas, españolas e inglesas, entre otras. Por Rubén Hernández Foto: Nacho Urquiza Con voz amorosa pero fuerte, cálida y contundente, el chef David Castillo Aceves hace una invocación al bosque, a la Madre Tierra, para que nos permita entrar a sus regiones secretas y sorprendernos en cuerpo y espíritu con sus maravillas. La atmósfera se torna mágica, seductora, y a cada paso, conforme nos intrincamos por rupestres senderos, descubrimos, bajo la guía de David, el inmenso patrimonio que conforma el Parque Nacional del Chico, en Hidalgo, uno de los parques nacionales más antiguos de México, decretado como tal por Porfirio Díaz en 1898. Esta reserva de casi 3 mil hectáreas, consolidada por sólidas montañas y profusas extensiones de pinos, encinos y oyameles, es también el resguardo de una vasta población de hongos con más de un centenar de variedades micológicas: Boletus, Duraznillo, Toronja del Rey, Nanacate… Todos forman, en buena proporción, parte esencial del acervo culinario de esta región de abundante flora y fauna, y de la cual David se expresa con orgullo como “un pedacito del paraíso”. Una andanza con David por este parque natural nos lleva a conocer, en los más inesperados rincones —bajo la sombra de los árboles, pero también de troncos caídos y ramas hacinadas—, el espectáculo de los hongos en su efímera y brillante plenitud, así como el de plantas de señorial presencia, como el laurel, originario del Mediterráneo.Los hongos son una parte esencial de la pasión de David por su tierra natal. Desde muy niño, bajo la guía de una de sus abuelas, una reconocida nanacatera (recolectora de hongos), aprendió todos los detalles para elegir los hongos comestibles y seleccionarlos con el grado de excelencia indispensable para llevarlos a las mesas. De uno de sus abuelos conoció las argucias en el arte de la caza y la pesca. Fue en ese momento, en la primera infancia, cuando la senda culinaria de David arrancó, apegado a sus raíces y adquiriendo valores y secretos que hoy son parte de su orgullosa identidad. La Trucha, Nuestro Éxito Ubicado en el pueblo de Mineral del Chico, cabecera del municipio del mismo nombre, La Trucha Grilla es el restaurante en el que convergen las experiencias y vivencias cotidianas de David, en sintonía con la tradición y los platillos emblemáticos de este establecimiento fundado en los años 90, con la rúbrica de su padre, don José Luis Castillo Jiménez. Así, rompió con la ancestral premisa con la que creció David: “los hombres no pueden cocinar”. Agrega que parte de la fama de La Trucha Grilla radica en su vasta lista de preparaciones con trucha, producto local proveniente de las aguas de Real del Monte, con un registro de más de 50 opciones.“La gente empezó a llegar y mi papá les ofrecía la oportunidad de que se les preparara a su gusto. Muchas de esas preparaciones llamaban la atención a otros comensales y pronto comenzaron a ser parte de nuestro menú. Por ello, tenemos en carta platillos emblemáticos de trucha como la Terrific Porter, al vapor con hinojo y vino blanco; la Don José Luis Castillo, frita o al vapor con la pancita rellena de verduras y salsa del día; y la Trucha a la Lic. Menchaca, preparada a las brasas y gratinada con queso azul y tocino, entre muchas otras opciones”, explica David. Enamorándose de un Oficio David realizó estudios en Turismo, lo que marcó la pauta para diversos viajes profesionales y la oportunidad de trabajar en distintas empresas en regiones estratégicas como la Riviera Maya.La alternativa de interactuar con gente de todo el mundo en diversos escenarios turísticos afianzó y afinó su vocación de servicio, factor estratégico en la hotelería y la restauración.“Un hecho importantísimo fue viajar a Italia para estudiar gastronomía. Eso me enamoró de esta labor, me hizo descubrir nuevas perspectivas y revalorar todo el acervo que había aprendido en mi tierra. Fue así como, ya de regreso en México, me enfoqué en continuar mis estudios profesionales y en aprender sobre aspectosparticulares de la cocina gabacha, como la parrilla, en la que hay toda unaespecialización. Fue así como también estudié el Master Grill, con temas como el ahumado, algo que ha sido estratégico en mi labor en el restaurante”, dice con emoción David. Mineral del Chico es un pueblo de tradición minera. Muchas de las montañas que rodean el pueblo, dice el chef, son como un queso gruyere por la cantidad de túneles que hay en ellas. La belleza de esta población, marcada también por la migración inglesa, ha sido un factor indiscutible para formar parte de la lista de Pueblos Mágicos. En este escenario maravilloso, La Trucha Grilla se ha posicionado como un punto obligado para disfrutar, tanto en celebraciones como en la vida cotidiana.“A Hidalgo solo le hace falta la nieve y el mar, porque de ahí en fuera tenemos todo. Somos un estado emergente que, afortunadamente, ha volteado a ver, de manera colectiva, el trabajo de nuestras cocineras tradicionales, lo que nos ha proyectado a nivel mundial. A esta dinámica de promoción se han sumado chefs importantes, como Roberto Buccio y Aquiles Chávez, quienes hacen cosas excepcionales. “Mucha de la mejor gastronomía de México empieza en Hidalgo. No perdamos de vista que muchos de los platillos de la mesa de Moctezuma procedían de este territorio. Somos la tierra de la barbacoa y del ximbó, con la esencia del maguey pulquero, que a su vez se proyecta como el ‘árbol de las maravillas’. Somos tierra de flores, de insectos, de palomas, de patos, liebres y ardillas; de una pesca fabulosa y de insectos como los chinicuiles, que ya son parte del patrimonio nacional”, refiere el chef. Fiel a la filosofía hidalguense de que “todo lo que florece, nada, camina, corre y vuela se va a la cazuela”,

ITACATE DE FRIJOL NUEVO Y FRIJOLES DE LA OLLA

Itacate de frijol

Chef Roberto Buccio Porciones: 3 Ingredientes Preparación Colocar en una cacerola la manteca junto con la cebolla. Dejar sofreír.Posteriormente colocar el ajo y por último los chiles. Cuando esté transparente,verter los frijoles y dejar cocinar. Posteriormente, agregar el líquido de cocción de los frijoles y el chilacayote.Rectificar sazón y en los últimos diez minutos añadir el epazote. Servir en un platocon crema y queso. FRIJOLES DE LA OLLA Ingredientes Preparación Colocar todos los ingredientes en una olla y dejar cocinar hasta que los frijolesestén cocidos. Reservar el frijol y el caldo por separado.

Festival del Ostión en Local 777, una oda al mar y sus productos

Si eres amante de los ostiones, prepárate para un festín marino como ningún otro. Local 777, en colaboración con COMEPESCA, #PescaConFuturo y León del Pacífico, lanza el Festival del Ostión, una celebración donde la frescura del mar se une con la creatividad de algunos de los mejores chefs de México. Redacción Vatel Magazine Local 777 ahora se convierte en un paraíso para los amantes del seafood, con un menú especial protagonizado por los ostiones frescos de León del Pacífico, provenientes de Ensenada, Baja California. Así, el restaurante reafirma su compromiso con el consumo local y la pesca responsable, resaltando los sabores del mar con técnicas y combinaciones innovadoras. Los chefs y los ostiones que no te puedes perder El festival reúne la sazón y creatividad culinaria de Erick García (Local 777), Diana López del Río (Mux), Julián Martínez (Sepia), Billy Maldonado (Fónico) y Víctor Serrano (Los Callos de Cortés), quienes presentarán su propia interpretación del ostión, desde preparaciones frías y frescas hasta opciones ahumadas y a la brasa. Menú especial del Festival del Ostión 🦪 Chef Erick García / Local 777 Ostiones a la mantequilla con queso azul Ostión leche de tigre con miel de abeja melipona y polen 🦪 Chef Diana López del Río / Mux Ostión frío con garum de mozzarella, brotes de arúgula y lactofermento de piel de sandía Ostión caliente al grill con quesillo, mantequilla, pimienta y crema de rancho de epazote 🦪 Chef Julián Martínez / Sepia Ostión con vinagreta de echalote, manzana verde y frambuesa Ostión al grill con jduja, jitomate deshidratado, hinojo y vino blanco 🦪 Chef Billy Maldonado / Fónico Ostión del Pacífico con mignonette cítrica de hongos y jengibre, chiltepín, cilantro y serrano Ostión a la brasa gratinado con mantequilla de chicharrón de cerdo, piel de limón y epazote Chef Víctor Serrano / restaurante Los Callos de Cortés en Cuernavaca Shot de ostión: escarchado con  chile chiltepín en polvo,  sal y pimienta, se sirve con  salsa negra y limón.   Ostión frito: fritura de galleta salada;  mayonesa con sriracha masago, salsa mango/habanero y salsa de ostión perejil frito.   Comer con conciencia Desde la elección de ingredientes responsables y de temporada hasta la minimización de residuos con la eliminación de botellas de plástico, el restaurante se esfuerza por reducir su huella ambiental. La implementación de un sistema de captación de agua pluvial y el uso de mobiliario eco-amigable, como sillas recicladas y certificadas por FSC, refuerzan este compromiso. Colaboraciones con proveedores especializados en eficiencia energética, como luces LED y sistemas de ahorro de energía, demuestran una gestión consciente de los recursos.  Además, el restaurante fomenta la economía local, promueve un ambiente verde con la ayuda de un paisajista, y reutiliza merma en un 90%. Con prácticas como la reutilización de servilletas y la gestión de residuos, Local 777 crea un entorno que va más allá de la gastronomía, destacándose como un referente en sostenibilidad y responsabilidad ambiental. Con estas prácticas no solo contribuye a un mejor planeta, sino que también puede atraer a un número creciente de consumidores que valoran la sostenibilidad. Cinco aspectos clave sobre los ostiones en México: A Cerca de León del Pacífico Es un productor de ostiones de Baja California  cultivados en las aguas del Pacífico, la empresa es familiar y con una trayectoria generacional de más de 50 años. Desde entonces y hasta la fecha, trabajan  arduamente en colaboración con familias de distintas zonas de la Baja. Su misión es crear una cultura de conocimiento basada en las ostras cultivadas en la península de Baja California.  Cerca de Local 777 En México cada vez son más los restaurantes respetuosos con el medio ambiente, un tema que preocupa a nivel global y que ha ocupado a restaurantes como Local 777.  Con el objetivo de llevar más del campo a la ciudad, un grupo de mexicanos apasionados por su país y la gastronomía, conscientes del entorno y la comunidad, han creado Local 777, un restaurante con un concepto 100% Eco-friendly.  Cuenta con una oferta gastronómica de proximidad y de temporada, es decir, crea platillos con productos locales y de acuerdo con el ciclo natural de las estaciones del año.  A Cerca de COMEPESCA  Es una organización civil que promueve el consumo de productos  del producto pesquero y acuícola sostenible de México. Su objetivo principal es divulgar información que genere una mayor conciencia para la conservación de los recursos pesqueros, la promoción de prácticas sostenibles, así como apoyar a las comunidades pesqueras y acuícolas del país.  COMEPESCA juega un papel crucial en la divulgación de información sobre la industria pesquera y acuícola mexicana, especialmente en términos de sostenibilidad y apoyo a las comunidades que dependen de la pesca. #PescaConFuturo #PescaConFuturo nace dentro de COMEPESCA, como un movimiento que consolida el compromiso del sector por promover el consumo responsable y sostenible de productos pesqueros y acuícolas, garantizando así la preservación de la biodiversidad acuática en México.  Como movimiento, promueven prácticas de pesca que respetan las vedas y regulaciones necesarias para evitar la sobreexplotación y asegurar el equilibrio ecológico.  A través de programas de capacitación y esfuerzos de divulgación, empoderan a los actores de la cadena de valor para realizar compras informadas y responsables, contribuyendo a la sostenibilidad global y la seguridad alimentaria.

Mujeres con Sabor, un menú de identidad y memoria en el Comedor del Círculo Mexicano

Mujeres con Sabor

Araceli Calva Marzo florece con la esencia de la mujer, con su fuerza y su delicadeza, con su historia y sus memorias. En el Comedor del Círculo Mexicano, la cocina se convierte en un homenaje vivo a la creatividad y la maestría de cinco chefs que, con sus manos envuelven sabores, recuerdos y territorios. Mujeres con Sabor es un menú efímero que durante este mes ofrece una amalgama de latidos que se sirven en cada plato con un sabor distinto, pero con el mismo propósito, alimentar el cuerpo y el alma. En el corazón del Comedor está la chef Enid Vélez, guardiana del espíritu culinario del restaurante. Su propuesta se ancla en el ingrediente local y de temporada, en el respeto por el producto y la memoria del fogón. Su trayectoria, marcada por la profundidad de la cocina oaxaqueña, se traduce en un menú que es un mapa sensorial del país, con platillos que evocan el humo de las brasas, el terciopelo de los moles y la frescura de los campos. Un viaje de texturas y tradiciones Cada bocado de este menú es una postal comestible de México. Diana López del Río sorprende con un Chileatole de Cuyuaco, profundo y especiado, donde el piloncillo y el queso de cabra se funden para enloquecer a nuestro paladar con esos toques de dulzura y picor. Por su parte, Lula Martín del Campo apuesta por la sencillez refinada con los Cuellos de Kampachi al Grill, cuya parte del pescado resguarda la jugosidad del mar, que a su vez es enmarcada por una mayonesa de miso y una ensalada de quelites frescos. Magnifica combinación. Del sureste llegó el Salpicón de Pejelagarto, un plato de la tabasqueña Lupita Vidal, lleno de contrastes, que conjuga la intensidad de la salsa macha con oreja de mico, la textura del tostón de plátano verde y el aroma herbáceo del verde de chipilín. Un regalo al paladar Desde Puebla, Liz Galicia ofrece un tamal de huauzontle ahogado en pipián rojo, una versión elegante que incorpora la sutileza de los escamoles fritos en mantequilla de epazote, pequeñas joyas que crujen con un dejo a bosque y tierra. Y como broche de oro, Enid Vélez deslumbra con un tamal de plátano morado en manteca de cacao, envuelto en el dulzor de una salsa melosa de chocolate y lavanda, con la nota salina de un crumble de cacahuate. Brindis por la libertad Acompañando este recorrido, la selección de bebidas ofrece cerveza Colimita en sus variedades más emblemáticas: Piedra Lisa IPA, Colimita y Cayaco, cada una con su propia personalidad, desde la frescura ligera hasta el amargor balanceado. En la coctelería, las manos femeninas también toman la batuta. Roxana Montes presenta Libertad, un cóctel que enaltece los botánicos del Condesa Gin Xoconostle con la calidez del Cinzano extraseco, un susurro especiado de canela y el frescor cítrico del lichi y la toronja. Por su parte, Daphne Rouco juega con la poesía floral en Violette, un cóctel que combina el Condesa Gin Clásica con la sedosidad de la crema de violetas, la acidez justa del limón eureka y el perfume sutil de la flor de azahar. Cocinar como un acto de resistencia y amor Mujeres con Sabor es un menú, un manifiesto, un grito de libertad, un latido, un recuerdo de alma, corazón y paladar. Cada platillo, cada ingrediente y cada técnica son un testimonio de la cocina como un espacio de identidad, un refugio de memoria y un acto de creación constante. En el Comedor del Círculo Mexicano, marzo es un mes para conmemorar a las mujeres, a esas mujeres que han hecho historia y a las que hoy dedicamos nuestros sabores y honramos en nuestra memoria.

El Mole Verde de mi Mamá de Aquiles Chávez

El mole verde de mi mamá. Foto: Nacho Urquiza

Plato emblemático del restaurante Sotero hecho con guajolote confitado y mole verde. Mole Verde Foto: Ignacio Urquiza Porciones: 10 Ingredientes Preparación Lavar todos los ingredientes. Calentar una sartén, agregar la pepita verde y tostarla. Moler en una licuadora las hojas, los tomatillos con la cebolla y el ajo sin añadir agua. Poner manteca de cerdo en una olla de barro y cuando esté a punto de humo, agregar la salsa verde y la pepita previamente tostada. Cocinar por 30 minutos. Cuando suelte el hervor, devolver a la licuadora y moler nuevamente para darle textura al mole. Cubrir la pieza de guajolote con manteca y cocinarla a temperatura aproximada de 120°C durante 3 horas. Desmenuzar. Servir en un plato el guajolote bañado con mole verde.

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