San Miguel de Allende tiene en Hotel Matilda uno de los proyectos que han contribuido a ampliar su oferta de hospitalidad de lujo, ya que desde su apertura, en 2010, este lugar ha ofrecido una propuesta en la que el arte contemporáneo, el diseño y la gastronomía son parte de la experiencia, más allá del hospedaje.
Entre las características que destacan al hotel Matilda en San Miguel de Allende, es su colección de arte, integrada por obras de artistas mexicanos contemporáneos, algunas de ellas realizadas especialmente para el hotel, por artistas consolidados y emergentes, así como la gastronomía que, en cada plato que se sirve en el restaurante Moxi, encabezado por el chef Vicente Torre, hay técnica, ingrediente y concepto.
Para celebrar sus 16 años, el hotel llevó parte de esta propuesta a la Ciudad de México, con una velada en la terraza de Campos Polanco, donde estuvo Bruce James, managing director y co-creador de Hotel Matilda, quien ha sido una figura clave en la construcción de la identidad del proyecto y en su consolidación.


El festejo comenzó con una experiencia de videomapping que transformó el espacio y dio paso a una cena a cargo del chef Vicente Torres, que ofreció algunos bocadillos como bienvenida, para dar paso a una cena de cuatro tiempos con un maridaje muy bien seleccionado, que incluyó a Tequila Dragones, gran aliado de la casa.


El primer tiempo fue una crema de lechuga con yema marinada y merengue de betabel, acompañada por Emina Rosado, D.O. Rueda, España. Después se sirvió un lenguado a la sartén con almejas, chícharo tierno y hierbas frescas, acompañado por Tequila Casa Dragones Joven, y el plato fuerte fue un short rib asado con salsa de trufa y puré de zanahoria, maridado con Cuvée de Inter Rosé, A.O.C. Champagne, Francia.



El cierre estuvo a cargo de una crema helada de limón, jugo de albahaca y granizado de limoncello, acompañada por Torres Mazapán, Penedès, España.

A 16 años de su apertura, Hotel Matilda mantiene una propuesta en la que el lujo se construye a partir de la integración de arte, diseño, gastronomía y servicio, y esta celebración permitió trasladar esa identidad a la Ciudad de México y asomarnos el camino recorrido desde San Miguel de Allende.



