Gran Premio de México: el ejército de cocina que sirve miles de platos en la Fórmula 1

Araceli Calva

Araceli Calva

Writer & Blogger

Detrás de la experiencia gastronómica del Gran Premio de México hay una operación que comienza meses antes de la carrera, la cual moviliza a nueve empresas de banquetes que durante tres días atenderán a casi 13 mil 800 invitados en las áreas de hospitalidad, con desayunos, snacks, comidas y bebidas ilimitadas, con una propuesta que este año incorpora al maíz y los sabores más representativos de nuestro país, así como los elementos del Día de Muertos.

Para Enrique Rivero, gerente de Experiencia Culinaria del Gran Premio de México, uno de los principales objetivos de su área es crear recuerdos a través de cada plato, porque laa gastronomía forma parte de la experiencia del evento y ofrece a los asistentes algo más que un servicio de alimentos y bebidas.

“Mucho de lo que buscamos en el Gran Premio es la memorabilidad, entonces, parte importante siempre es lo que entra por la boca se queda en el corazón. Buscamos como que tengamos estas cosas que nos recuerden y que nosotros tengamos una historia que contar a través de los alimentos”, explica.

Rivero señala que la operación en cocina se divide en distintos tipos de servicio. Por un lado están los puestos de venta para el público general, con cerveza, hot dogs, hamburguesas y otros alimentos, como en un festival. Por otro, las áreas de hospitalidad, que ofrecen espacios exclusivos con servicios gastronómicos diferenciados.

Durante los tres días del Gran Premio, las hospitalidades reciben a cerca de 13 mil 800 personas, con servicio de alimentos y bebidas de las nueve de la mañana a las seis de la tarde, por lo que la oferta incluye desayuno, una zona de snacks y comida, además de bebidas ilimitadas.

De acuerdo con Rivero, el equipo trabaja con 19 espacios y sus respectivos buffets, con servicios que se repiten tres veces al día durante los tres días de actividades, y la suma equivale a 171 servicios durante el fin de semana, cada uno con menús, montajes, tiempos y necesidades operativas particulares.

A esta tarea se suma la atención a los equipos que construyen y preparan la sede. La operación gastronómica comienza con el comedor para los trabajadores y continúa con el servicio para quienes participan en el montaje de gradas y otros espacios, indica Rivero en entrevista.

Destaca que en total, hay unas 4 mil 200 personas vinculadas con las empresas de banquetes y las áreas de hospitalidad, que son acreditadas para esta operación, y su trabajo es indispensable para que los alimentos lleguen a tiempo, en las cantidades previstas y con la calidad establecida.

Nueve empresas de banquetes y una misma exigencia de calidad

La experiencia culinaria del Gran Premio se construye con nueve empresas de banquetes, entre ellas Eduardo Coleman, Al Andaluz, Santi Palacio, Versal, Grupo Meet, Catamundi y Le Croissants.

El equipo de Experiencia Culinaria trabaja con ellas durante todo el año, cuyo proceso comienza a principios de año con la definición del concepto gastronómico y continúa con el desarrollo y las pruebas de los menús.

Para esta edición, la coincidencia con las celebraciones del Día de Muertos marcó parte de la propuesta. El equipo decidió incorporar elementos de esta tradición mexicana tanto en los alimentos como en la ambientación de las áreas de hospitalidad.

A partir de esa línea, cada proveedor desarrolla sus propuestas de acuerdo con los estándares de calidad, las necesidades del espacio y las condiciones del servicio. El objetivo es mantener una identidad común sin eliminar el estilo propio de cada empresa.

Rivero destaca que el reto consiste en encontrar el equilibrio entre la creatividad culinaria y la operación, ya que no basta con presentar un platillo atractivo, sino que también debe prepararse en grandes cantidades, con calidad y servirlo en condiciones adecuadas para el evento deportivo.

“Es muy bonito ver trabajar a los mejores banqueteros de México, ver cómo hacen las cosas y que puedan cumplir con un estándar que nosotros los ponemos muy claro de no vamos a sacrificar calidad. La línea es esta, pero no pierdas tu esencia”.

El trabajo incluye reuniones de planeación, revisión de propuestas y pruebas de menú. Las degustaciones comenzaron en mayo y concluyeron en septiembre, con el propósito de ajustar los platillos antes de la carrera.

La logística también requiere que cada empresa cuente con cocinas, equipos y servicios adecuados. Los espacios se entregan a los banqueteros dos semanas antes del evento para que instalen sus cocinas y preparen la operación. Los planos de distribución se revisan con anticipación para comprobar que las instalaciones respondan a las necesidades de cada equipo.

En un evento de esta magnitud no hay margen para improvisar. La comida y el personal deben estar disponibles cuando se necesitan, incluso cuando las condiciones de trabajo cambian de un espacio a otro.

El maíz como hilo conductor de la propuesta mexicana

El ingrediente elegido para representar la identidad gastronómica de esta edición es el maíz, un producto fundamental en la cultura y la cocina de México.

Su versatilidad permite incorporarlo en bebidas, entradas, postres, snacks y platos principales. Además, ofrece distintas posibilidades para vincular las recetas tradicionales con técnicas e ingredientes contemporáneos.

Esta propuesta busca un balance entre las recetas tradicionales con ingredientes actuales y preparaciones contemporáneas que recuperan productos mexicanos. Además, la elección del maíz también se relaciona con la presencia del Día de Muertos. Así, otros elementos de la ofrenda y productos propios de la temporada se integran a los alimentos y a la presentación de las mesas.

La capacidad operativa es determinante. Rivero menciona que una de las grandes hospitalidades, ubicada en la zona verde, cuenta con tres buffets y servicio para 30 suites. En ese espacio, el equipo de Mohamed Mazeh atiende a alrededor de dos mil personas.

Otro ejemplo es el de Eduardo Coleman, responsable de una hospitalidad con capacidad para unas dos mil 400 personas. Para atenderla, el banquetero divide la operación en dos equipos de trabajo.

Estos casos muestran las dimensiones del servicio y la importancia de coordinar a profesionales con distintas formas de trabajo. La creatividad debe responder a las condiciones reales de producción, traslado y servicio, sin perder de vista que los invitados asisten principalmente a una competencia automovilística.

Por ello, también se considera el formato de los alimentos. Los platillos deben ser adecuados para consumirse en un ambiente en el que los asistentes alternan entre las carreras, la convivencia y las actividades de hospitalidad.

Una experiencia que requiere meses de preparación

La atención a casi 13 mil 800 invitados implica mucho más que calcular porciones. Se deben considerar las necesidades de personas con alergias alimentarias, celiaquía y dietas veganas, así como las preferencias de los visitantes extranjeros.

Para ello, se trabaja con los banqueteros en la definición de una oferta base y en la incorporación de alternativas que permitan atender diferentes necesidades.

El equipo de Experiencia Culinaria supervisa los aspectos creativos, cualitativos, cuantitativos y operativos. Cada menú debe cumplir con las condiciones de producción y servicio del espacio donde se ofrecerá.

La planeación anticipada permite identificar problemas antes de que lleguen los invitados. Las pruebas de menú sirven para revisar sabores y presentaciones, pero también para comprobar que los platillos puedan prepararse y servirse de acuerdo con los tiempos establecidos.

El resultado depende de la coordinación entre quienes diseñan la propuesta, los responsables de cada banquete y los equipos que trabajan en las cocinas. En un fin de semana con tantos servicios simultáneos, el desempeño de cada persona repercute en la experiencia de los asistentes.

El reto consiste en atender esa demanda sin que la cantidad comprometa la calidad y en integrar la cocina mexicana a un evento internacional sin perder de vista las necesidades de sus asistentes.

Detrás de cada buffet, cada suite y cada platillo hay meses de trabajo, equipos especializados y una coordinación que el público pocas veces ve. Ese gran ejército de cocina es el que permite que miles de personas disfruten la Fórmula 1 con una oferta gastronómica que combina organización, creatividad y productos mexicanos.

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